El ombú

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La reunión siguió amenamente hasta la tarde donde los chicos se retiraron, cruzaron el camino a Hogsmeade, de allí tendrían que bordear el bosque prohibido y así lo hicieron a mitad de camino, se sentaron en una enorme raíz de un árbol igualmente enorme.


_Podríamos hacer una casa aquí _dijo Draco, mirando el árbol.

_Sip, es enorme, no creo que lo haya visto antes por aquí, lo que es raro, porque es realmente enorme.

_Sabes aún es temprano para volver, ven sentémonos un rato a descansar._ Tendiéndole la mano.

Así se sentaron entre las raíces del árbol enorme, parecía que este los arrullara a ambos, y así abrazados se durmieron.


Abrió los ojos despacio, saboreando la sal en el aire, vio el Opera House, ¿dónde estaba?, ¿y Draco?, no tenía nada claro, pero su vida era así últimamente, reconoció el lugar, pero sabía como habia llegado hasta allí, caminó por las calles, llegó hasta un parque y su corazón se aceleró, los vio allí sentados, abrazados, mirando al lago del parque, sin dudas eran ellos. Quiso acercarse, pero no sabía cómo, ¿qué diría?, "Hola soy su hija, soy bruja, los hechicé, y luego los perdí, me caso en un mes, y no estoy embaraza". Bueno era todo real, pero resumir la vida en 21 palabras es minimamente raro, muy raro.

Se acercó más, quería saber qué hablaban, y escuchó lo que no debía.

_Aaaa, querido, este clima es perfecto, mis alergias han desaparecido, estamos tan bien juntos que a veces lo único que me rechina en la vida es no haber tenido hijos, un niño con quién tú jugaras al fútbol, o una niña con quien yo pudiera leer novelas de amor, que nos diera nietos inteligentes, ¿no has sentido cómo un vacío dentro en el último tiempo? _ Miró a su esposo, que la abrazaba más fuerte.

_Sí, a veces también lo pienso, pero Dios sabe más, por eso ayudamos en los orfanatos, y sacamos a estos niños a pasear, ¿no?._Señalando al grupete de chicos que jugaban sin parar en las hamacas.

_Sí, Dios sabe más.


Por su parte a Draco no le iba mejor despertó en una celda de Azkaban, un lugar lúgubre, sombrío, sucio, vio un cuerpo cerca de él, sin percatarse del todo quien era, lo primero que pensó fue en ella, corrió a su lado pero ni bien se acercó se estremeció, no era ella, era él, el que siempre le cortó la inspiración, el que siempre le puso límites a su imaginación, a sus actos, a sus pensamientos, el que lo arrojó a la boca del león, para salvarse a él mismo.

Ese ser que le partió el alma, que despreció a su madre, a su único hijo, pero su alma estaba recuperada, ella lo había estado curando, sus heridas ya no destilaban veneno, no ahora su alma tenía cicatrices pero no había heridas. Se acercó al cuerpo crepitante del hombre, con todo el cariño que pudo expresarle, lo enderezó, lo sentó, recostando la espalda de él contra una de las paredes, miró su ropa, estaba igual que hace un momento, tanteó su varita, en el bolsillo de atrás del pantalón, la tomó, he hizo un conjuro simple aparecieron unos cuencos con aguas de rosa y menta, unas pociones curativas, ropa limpia.

Aquel hombre miraba al chico sin creer que era su hijo, se dejó en él mostrando agradecimiento, nada de odio, ni rencor, tampoco arrepentimiento porque lo que el hizo equivocado o no fue creyendo que era lo mejor para su familia, aunque sobre el final se dio cuenta que siempre estuvo equivocado, a pesar de todo era un Malfoy, y eso no se quita ni muerto.

Draco, escurrió el trapo con el que lavaba a su padre, y sus ojos escurrían también, lavó y curó las heridas de su padre, éste nada dijo, vendó las zonas que pudo y las cicatrices en su alma iban desapareciendo, dando lugar a un alma sana.

Antes de terminar de vestirle, se agachó quedando frente a frente con su padre, no con el hombre que arruinó su vida, no con el hombre que abusó del amor de una mujer, ni con el mago que vendió el alma de su hijo al mismo diablo, ni con el estúpido que hechizó a su hijo para "salvarlo", no quedó frente a frente con su padre.

Quiso hablar, quería decirle lo Hermione le enseñó, quiso decirle que él, como hijo, como hombre, como ser con alma que era lo perdonaba, pero no le salían las palabras, y no salían no por orgullo, ni arrogancia solo no salían, en cambio escuchó una brisa, no se había dado cuenta que desde que llegó a ese lugar no había oído un solo sonido, agudizó el oído, miró a su padre, con el perdón en su rostro y vio el de su padre curarse, rejuvenecer, vio que su castigado cabello se volvía vivo, como recobraba fuerzas, como se erguía, sin petulancia, sin falso orgullo, con la sonrisa propia de un orgulloso padre que ve crecer a su hijo, y convertirse en un hombre de bien.

Draco oyó y se sintió liviano.

_Tú no debes perdonarme sin que yo te lo pida, hice todo mal, menos quedarme con tu madre y tenerte como hijo. Dile que me perdone, no quise su mal, pero el mal me quiso y me sedujo el poder y la locura. Perdóname hijo. Sé feliz.

Draco, hizo un gesto de que quería hacerlo, que ya hacía tiempo lo había hecho, pero quería decirle lo de Hermione. No necesitaba su aprobación pero la agradecería sin dudas.

_Ella te ha enseñado mucho, y bien, me alegra tener una nuera así de inteligente, valiente y orgullosamente nacida de muggles. Tienes razón al decir que la magia nació en ella y tu solo la heredaste, cuídala vale mucho. Lamento no acompañarte en estos momentos, pero lo harás bien, y una parte de mi siempre está en ti. Gracias, hijo, liberaste mi alma, siempre les estaré agradecidos. Sé feliz, te mereces la felicidad. Finite encantum hijo finite.

Las lágrimas escapan de sus ojos, no podía evitarlo, se había reconciliado con su padre, y se sentía un hombre capaz de asumir cualquier responsabilidad.

El paisaje se fue transfigurando para él y para ella, las gruesas raíces comenzaron a aparecer y ambos despertaron, con almas renovadas, más fuertes, y sintiéndose nuevos, uno más alegre que la otra, aunque los dos lloraban.

_Lo ví, y lo oí_ dijo él aferrándose a ella.

_Los ví y los oí_ dijo ella aferrándose a él.

Ambos se levantaron, caminaron unos pasos y miraron atrás, el árbol no estaba, atrás solo había un sinuoso camino que se continuaba delante de ellos tan sinuoso como hacia donde miraban ahora.

_El ombú, aparece antes de la luna de sangre_ dijo ella al aire._seguro que era ese, estoy confusa, pero me siento bien.

_ A mi me pasa igual, solo que mis confusiones se quedaron allí, y debo agradecerte de parte de mi padre, no me gusta dejar las cosas sin terminar.

_¿De parte de quién?_preguntó llena de dudas.

_ No se como te fue a ti, pero yo estuve con mi padre y ni te imaginas lo que me dijo, abrázame y te voy contando....

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Espero sus comentarios, estoy poniéndome al día tal como lo prometí.



Mi Bella Bestia (La otra historia de amor)Where stories live. Discover now