-Eres demasiada rapida, como demonios tienes tan buena condición, tocas el piano, maldición pasas el dia sentada.- Keith se sostiene las rodillas mientras recupera el aliento y no puedo evitar tener en mi rostro la mejor expresión de satisfacción que tendre jamás.
-La señorita Park tiene un gimnasio en la academia y tiene esta loca filosofia de entrenar tanto el cuerpo como la mente, nos obliga a hacer ejercicio una hora y media todos los dias, asi que sí, supongo que tengo muy buena condición fisica.- Keith cae sentado en una grada, me siento junto a él y le ofrezco mi botella de agua.
-En verdad crei que no serias capaz de seguirme el paso.- Se bebe toda el agua sin parar para respirar.
-Lo sé, las personas que me subestiman siempre pierden, unete al club.- Dije algo prepotente.
-Nunca volveré a hacerlo, te lo aseguro; ahora solo quiero morir, corri mucho más de lo que estoy acostumbrado y tu estas tan fresca, creo que te odio.
-Que haremos ahora?
-Dame un respiro.
-Que yo tenga tiempo libre no pasa desde que me conoces hay que aprovechar... no?
-No me lances mis palabras, es humillante.- Su voz vuelve a ser normal y se levanta del suelo, me tiende su mano para ayudarme a levantar. -Ahora hay que volver y ducharnos el dia sigue.- Tomo su mano, me levanto y sacudo mi ropa.
-Es hora de la revancha.- Me empuja y vuelvo a caer sentada, él sale corriendo tomando ventaja de regreso a casa, vive en los apartamentos cruzando la calle por lo que es el mismo camino, corro detrás de él pero se que será imposible alcanzarlo.
Al frente de los apartamentos ahora soy yo a la que le falta el aire, al parecer haber ganado, aun con trampa, le hace olvidar lo cansado que pueda estar.
-En el fondo sabes que no fue justo.- Le dijo con mi voz entrecortada.
-Lo sé nena, pero solo te informo, que no me molesta vivir con eso; nos vemos después de una ducha y un desayuno.- Cada uno entra en su edificio, llego a mi departamento y enciendo música de fondo, pongo dos panes a tostar y me meto a la ducha.
Mi cabello gotea sobre el mostrador de la cocina, la música sigue sonado pero realmente no la escucho, acabo de darme cuenta que no me gusta tener tiempo vacio, mi mente va a lugares que creía tener cerrados trayendo recuerdos que no queria volver a ver, ya tengo suficiente con los sueños. El timbre suena justo a tiempo para distraerme, Keith esta al otro lado con una canasta llena de comida.
-Muy original.
-Tienes que empezar tus vacaciones con un picnic, conocimiento básico Sulli, además no es cualquier picnic, sigueme.
Manejamos por horas por un camino rodeado de rocas, cuando por fin se detuvo ya era hora del almuerzo, Keith se baja del auto y empieza a caminar con un pequeño sendero, admito que tenia miedo de quedarme sola en el auto y por eso lo segui.
-A donde vamos?
-Descubri este lugar cuando... hace mucho, vi este sendero desde la carretera y no pude evitar averiguar a donde llevaba.
-Asi que solo bajaste de tu auto, y te metiste al bosque esperando buscar la Atlantis o algo asi.- Suelta una gran carcajada.
-Algo así, además no es un bosque son unos cuantos arboles, puedes ver la carretera desde aqui.- Me doy la vuelta y veo el auto estacionado donde lo dejamos, pero eso no me tranquiliza.
-Aún asi alguién puede salir de la nada y desmembrarnos.
-Que? Estas loca?- dice resignado.
-Como sea, dime que al final si vale la pena y si encontraste la ciudad perdida.
-Algo asi.- Levanto la mirada y veo nuestro ciudad frente a una gran montaña de rocas grises, sabia que estabamos rodeados de roca pero verlo de esta forma era una experiencia que nunca imaginaria.
-El atardecer es la mejor parte.- Todo lo que quedaba por hacer era esperar a que el sol empezara a esconderse, después de un tiempo hablando de nada en realidad, dice algo que nunca esperaria fuera un tema de nuestras conversaciones.
-Recuerdas a Mitch.
-Michael? Si lo recuerdo.
-Ustedes salieron por cuanto, un año?
-Seis meses, porque hablas de él ahora?
-No lo sé, simplemente me acorde.- Keith estaba acostado sobre su espalda con el brazo izquierdo como almohada y con el derecho jugaba con la tapa del refresco, totalmente indiferente a lo que decia. -Te veías muy feliz en ese tiempo.
-No me veo feliz ahora?
-No es eso...
-Por qué hablas de Michael ahora?- lo interrumpo -Ni siquiera fue mi último novio, eso sucedio hace años.
-Supongo que estar aquí me hace recordarte en ese tiempo, lo siento olvídalo, mira.- Señala la ciudad, el sol empezó a besar el techo de los edificios dandole a la ciudad un sutil brillo que volvia todo como cuento de fantasía, el aire brillaba lleno de escarcha y la atmosfera totalmente diferente a todo lo que hayas visto.
Regresamos a casa en silencio, solo con el sonido de la música que salia de la radio; cuando se apaga el motor ninguno sale del auto.
-Que haremos mañana?
-Te dejare dormir lo que quieras, llamame cuando despiertes y podremos planear algo.
-De acuerdo, fue un buen inicio, gracias.
-Sulli esta dando las gracias, tal vez el tiempo libre la este afectando de verdad.- Algo en mi se arregla al ver que no existe tensión entre nosotros, la epoca de secundaria fue dificil para ambos y ninguno la habia mencionado hasta ahora.
-Eres un idiota, nos vemos mañana.- me rio y salgo de su auto.
Me dejo caer en mi cama con la esperanza de que sea una noche tranquila, no tengo las fuerzas para lidiar con esas pesadillas vestidas de lindos sueños.
YOU ARE READING
Dibujando una melodia
RomanceLas decisiones que tomamos en el pasado son lo que nos hace lo que somos ahora, sin embargo, lo que decidimos hacer ahora no siempre es lo que forja el futuro al que queremos ir.
