lo siento por el atraso, pero debo hacer de su conocimiento queridos lectores que su servidora a empezado a estudiar asi que me queda escaso tiempo para escribir, seguiré actualizando seguido pero no puedo comprometerme con días exactos, lo bueno es que Adrián está cantando como canario asi que voy volando con el, espero disfruten este capitulo ;)
Adrián sintió la suavidad y el olor respectivo de su almohada, pero una escena no dejaba de repetirse y repetirse en su mente, él sentado en una acera cual vagabundo mientras Victoria lo observaba con evidente reproche, la imagen era borrosa pero sabía que era ella, era extraño pues en su imaginación siempre llevaba el cabello recogido en su siempre rígido moño y eso nunca había cambiado hasta ese momento, llevaba su cabello suelto, se le veía bien, le sentaba con la forma de su cara, él intentaba explicarle que no había sido su culpa, o sí, pero no su intención, y ella insistía en que debía levantarse e intentar llegar al auto pues ella no lo ayudaría a caminar, Adrián sabía que eso era tan propio de ella que le creyó y puesto que su cabeza no dejaba de dar vueltas había tenido que arrastrarse, allí acababa la imagen y volvía a empezar, sabía que tenía que despertar, pero entonces volvía a repetirse la escena y él se quedaba prendado de eso.
Abrió los ojos sintiendo una extraña sensibilidad a la luz y no sabían quién demonios las había abierto, se negó a razonar en cómo había llegado a su apartamento, estaba allí y rogó que su carro aún estuviera en algún lugar seguro, intentó sentarse y notó que ya no sentía tanto mareo, se incorporó y fue hasta su baño con paso seguro, aun sentía una resequedad en la garganta que le producía náuseas así que ni bien entró al baño paso directo a la ducha y la abrió aún vestido, dejó que el agua fría rodara por tu cabeza y tomó el agua que salía de la misma regadera, maldijo mil veces su suerte, tanto tiempo limpio para venir a caer de esa forma y lo peor era que no reconocía los síntomas del todo, esa droga era nueva y actuaba diferente, agradeció que por lo menos no sintiera ansias de consumir de nuevo, por el contrario, de pensar en cómo se había sentido la noche anterior sentía nauseas otra vez, se concentró en el innovador peinado que le había asignado a la Victoria de su conciencia, podía percibir la suavidad de su cabello, tenía un brillo muy bonito, se planteó la posibilidad de agregarle unas tallas más a su sostén, pero luego detuvo su línea de pensamiento, la droga no había logrado llevarse las necesidades físicas que lo estaban apremiando desde hacía unos días y que lo llevaron a la estúpida situación en la que se había metido, pero había sido debut y despedida, no quería bajo ninguna circunstancias visitar a ningun antro con adolescentes hormonales, tenía que centrarse en sus cosas, lo estaba haciendo bien o por lo menos eso era lo que decía todo el mundo, empezó a quitarse su ropa y terminó de ducharse, se aseguró de usar el suficiente enjuague bucal antes de abandonar el baño para intentar quitarse la extraña sensación que tenía en la garganta, pensó en leche y galletas y se dijo que ese sería su desayuno.
Se ajustó la toalla en su cintura luego de cercarse su cabello y salió de su cuarto directo a la cocina, su hermana nunca lo abandonaba; siempre hacía las compras por él y la amaba cada día mas por eso, el no sabría cómo escoger su comida en un supermercado, nunca lo había intentado y de hacerlo posiblemente llenaría su nevera de pizzas y sodas, pero su hermana le separaba en viandas ensaladas de frutas para cada día de la semana y carnes listas para ir al horno para sus almuerzos, el resto de su dieta era cereal leche y galletas, y cuando la Victoria en su cabeza se ponía belicosa comía un poco de vegetales, ese día se dijo tendría que basar su dieta en vegetales y frutas pues si la duende tenía razón le ayudarían a sacar los residuos de la droga de su cuerpo, no podía evitar sentirse sucio y estúpido, pero se ordenó no ir por ese camino.
Así que luego de llenar una bandeja con sus galletas y un vaso de leche, regresó a la nevera por una taza de ensalada de frutas y se dispuso a caminar hasta su despacho, la visión periférica de su vista le mostró una sombra en el espaldar de su sofá y volteó asustado, era una chaqueta negra. Estudio todo el espacio y lo único que encontró fuera de lugar fueron unos pies de mujer que se asomaban en unos de los brazos de su cómodo sofá, se preguntó si finalmente la chica rubia lo había ayudado a llegar a casa, tenía que reconocer que tenía unos pies muy bonitos, pequeños y muy bien cuidados con una pintura oscura que hacía resaltar lo blanco de su piel, se acercó más al sofá entusiasmado con la idea, pero al ver el pequeño cuerpo que descansaba en su sofá tuvo que sostenerse en la pared para no caerse ¿Qué diablos hacia la duende en su casa? ¿Y cuando había dejado de ser Victoria y había vuelto a hacer la duende en su cabeza? Maldijo para sus adentros imaginando que la escena que había creído formaba parte de su imaginación era realidad y Victoria había sido testigo de su pésimo estado, se preguntó ¿Por qué de todas las personas en el mundo ella tenía que haber sido testigo de su única estupidez en dos años de conducta ejemplar?
BINABASA MO ANG
Camino entre espinas
RomanceAdrián fijo la vista en esos ojos marrones, era la primera vez que realmente reparaba en ellos, la chica parecía temblar entre sus brazos y no lo hacía por placer, esa chica le tenía miedo y supo que su memoria no le fallaba, la soltó casi rayando e...
