-Yo también te quiero-dije cuando nos alejamos ya cada uno a su clase.
El horario escolar se pasó bastante rápido, vi a Diego y a los chicos en todos los recesos y reprobé una prueba, maldita profesora de Historia. Luego quedamos con Diego en irnos a almorzar juntos.
-¿A dónde vamos?-preguntó encendiendo el motor del auto.
-A donde tu quieras-respondí abrochándome el cinturón.
-Pues vamos a Mc. Donalds. Claro ¿si quieres?-me miró de reojo.
-Si, vamos-respondí cuando ya íbamos en camino a Mc. Donalds.
Entramos tomados de la mano. Había una fila bastante larga, Diego bufó mirando hacia la caja. Allí se encontraba la cajera discutiendo con una morocha de cabello bien largo.
-Te digo que pedí mi hamburguesa sin tomate ni lechuga-dijo la huera sobresaltada.
-Señorita usted pidió con verduras-dijo la cajera intentando tranquilizar a la otra chica- Yo solo hago mi trabajo, ahora por favor, muévase, esta retrasando la fila.
-Yo no me muevo nada-dijo la chica gritando.
-Aquí estaremos hasta la noche-dijo Diego enojado.
-Si quieres vamos a otro lugar.
-Pero yo quiero comer acá-me respondió en un reproche.
-Bueno-le dije- quedémonos a esperar.
Llevábamos unos 10 minutos ahí parados y la gente comenzaba a sofocarse e irse a otros lugares. Diego en cambio quería almorzar ahí y por mas que quisiera convencerlo no cedió una sola vez.
-Le digo que me la cambie-respondió por enésima vez la huera.
-No puedo-respondió la cajera levantando la voz.
-Me trata con respeto-respondió la chica mirándola con desafío.
-Señorita por favor muévase, me ha quitado clientes-dijo harta la cajera.
-Ya le he dicho que no me moveré hasta tener lo que pedí.
-Pues eso es lo que pidió.
-Bien, no me moveré-dijo la huera apoyándose en el mostrador.
Llegó un hombre de saco y corbata y le insistió unas cinco veces a la chica que se moviera de la fila. Ya no quedaba mucha gente, solo dos familias y Diego conmigo.
-Basta-dijo el hombre viendo como peleaban la clienta y la cajera-¡Retírese!-le pidió a la huera.
-No lo haré -respondió ella.
-Ya me harte-me dijo Diego al oído.
-Pues vamos-respondí ante su comentario.
-No, esto es lo que vamos a hacer-dijo caminando hacia el mostrador.
Nos corrimos de la fila hasta llegar a donde la huera se quejaba.
-Mire, estamos en esa fila hace mas de una hora y queremos almorzar. Perdone si llego en un momento que les moleste pero queremos almorzar y por el tomate y lechuga de una hamburguesa equivocada yo no he podido tocar una sola papa frita-dijo quedando casi sin aliento- ¿Me pueden atender? Por favor-agregó luego.
La huera volteo a vernos con mala cara y si claro que me sorprendí al ver quien era. Diego no abrió la boca como un hipopótamo solo por educación.
-¿Qué es lo que hacen aquí Dominguez?-dijo Clara en tono de rebaja.
-A ti eso no te incumbe-le respondí de mala gana.
-Tu calla, le pregunte al bobo-dijo mirando a Diego con desprecio.
