Capítulo 4.

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Me quedé petrificada, con mis ojos mirándola fijamente. Ahí estaba Esther, esa que hizo que lo que mas quería se alejara de mi.

-¿Que tal todo? - dijo sonriendo y acercandose a darme dos besos, a lo que me aparté bruscamente.

-¿Que quieres? - dije seria, muy seria. 

-Vamonos Jacqueline - dijo Miriam tirando de mi brazo, dándose cuenta lo que iba a pasar.

-Solo quería saber que tal te iba... Siento todo lo que pasó... - dijo mirando al suelo - yo también le quiero, y si tuve oportunidad... - empecé a reír, no se si de la rabia o de que. Estaba comenzando a cabrearme, mucho mucho.

-¿Que haces aquí cielo? - dijo Alex acercándose por detrás de ella - ¡oh mierda! - le oí decir al verla hablando conmigo. Las lágrimas amenazaban con salir, pero no podía dejar que este cabrón y su puta me vieran llorar, no podían verme débil. - vamonos, anda - dijo tirando del brazo de Esther.

-¡No! Yo me quedo aquí hasta que solucione las cosas con ella - suspiró - a ver; te enfadaste conmigo, y lo comprendo, yo también lo haría. Pero con el no te enfades - abrí la boca formando una gran "O" y me acerqué mas a ella. - si quiso liarse conmigo fué por que no le dabas lo que necesitaba. ¿Que culpa tengo yo de que seas una estrecha y el quisiera más? - y en ese momento alcé la mano para darla, pero alguien la cogió por detrás, haciendo que mi mano no avanzara - intenté desacerme del agarre pero no podía.

-¡Sueltame! - grité llorando - ¡dejame que mate a esta puta! - volví a gritar, a un sin saber quien era la persona que agarraba mi muñeca. Me deshice de su agarre como pude y me avalancé sobre ella, pero me volvieron a coger, esta vez de todo el cuerpo. Yo pataleaba e insultaba a Esther, incluso le decía uno que otro insulto a quién me tenía agarrada - ¡no te vas a escapar! - grite cuando me iban alejando - ¡te juro que te mato!

No se quién era quien tiraba de mi, estaba demasiado pendiente de los movimientos de Alex y Esther, quienes me miraban fijamente. Sé que mis amigas no era, por que iban andando velozmente detrás de mi, con cara de preocupación. Me sentaron en un sillón y esa persona desapareció, sin poder ver de quién se trataba. Llevé mis manos a mi cara, no quería que nadie me viera derramar ni una lagrima por ese mamón. 

Una mano subía y bajaba por mis espalda, consolándome sin palabras. una vez mas, mis amigas estaban ahí cuando mas las necesitaba. Nerea estaba sentada a mi lado derecho, que de ella era la mano, y me apoye sobre, su hombro.

-Bebete esto, te va a ayudar a calmarte. - esa voz, reconocería esa voz en el lugar que fuera y en cualquier situación. Miré hacia la persona que sujetaba mi vaso de agua y trague saliva. Ahí estaba, David Lafuente, mi David.

-Gracias - dije cogiendo el vaso. Dí un trago y suspire.

-Si no llego a estar allí te podías haber metido en un lio - dijo David sentandose a mi lado. Miré al frente y luego le miré a el, haciendo que mis mejillas volvieran a humedecerse. David estiro su brazo, rodeandome y haciendo que me acercara a el, apoyando mi cabeza en su pecho, sintiendome protegida. - ¿que es lo que ha pasado para que te pusieras así? - dijo preguntandome. Me separé de el para mirarle a los ojos.

-¿Enserio quieres saberlo? - David asintió - Bueno... Ella... Ella es Esther, era una compañera de instituto y el es... Alex, mi ex. Ellos ahora son pareja...Nosotros lo dejamos por que... - paré un momento para coger aire y darle un trago al vaso de agua - por que el me los puso con ella... Y ahora ha venido a decirme que si el no está conmigo es por que no le he dado lo que quería - y otra vez empecé a llorar mas fuerte. Creo que si seguía así durante mucho tiempo no aguantaría. 

-Aun no lo ha superado, han pasado dos meses solo desde que lo dejaron - dijo Angy, agachandose, poniendose a mi altura.

-¡Si que lo he superado! - dije levantándome de mi asiento - ¡ellos me han ayudado a superarlo! - señalé a David - Si no hubiera sido por vosotros yo... No se que hubiera sido de mi. - y sin más eché a andar por medio de la gente, esquivando a paso veloz, para salir de allí cuanto antes. 


Young hearts can dream - AurynWhere stories live. Discover now