Capítulo 28: Las carreras de los rayos de sol.

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Narra Sara.

A la siguiente mañana, me había despertado mejor que cualquier otra mañana. Pues tenía al chico que quería, en ese momento, a mi lado.

Los rayos del sol hacían juego con las curvas de los músculos de su espalda. Hacían carreras para ver cual era más rápido, o brillaba más en un determinado punto entre hombro y hombro.

Y combinaba a la perfección el brillo del sol con cada cabello de su cabeza. Rebuscando en ese día soleado, las mínimas ganas de levantarme, y decirle adiós al chico que quiero, pero todavía no ha dado el paso el de decirme nada serio.

Por si me volvían a preguntar esas pesadas que tengo por amigas, mi hermano, o su compinche, yo era virgen. Y lo seguiré siendo por un tiempo.

Al rato de divagar sobre los destellos de la luz solar sobre su perfecta piel bronceada, recibo una llamada.

- ¡Carlos! ¿Como estás? Qué grata sorpresa tu llamada.
- Pues, supongo que bien, ¿y sabes que? ¡He venido de visita! ¿Voy a tu apartamento?
- Eem... No. No estoy allí ahora. Pero pasate en veinte minutos.
- Vale, en veinte minutos estoy allí.
- Ah, por cierto, hay un amigo alojado en casa. Espero que no te importe compartir la cama conmigo.
- Para nada. No es la primera vez que dormimos juntos, cariño. Y tú hermano tampoco debe preocuparse por ello.
- Okei, nos vemos en veinte minutos.

Tuve que hechar a David, ya que tenía veinte minutos para arreglar esta situación. No se fue, sin antes prometer que esta misma tarde le llamaría, y le contaría esta situación.

Transcurridos diez minutos, estaba yo en mi apartamento, hablando seriamente con Troy. Me quedaban diez minutos para que llegara Carlos, y tenía que decirle a Troy que no dormiría conmigo más. Que lo haría Carlos, porque le tengo más confianza.

Él puede que comenzara a insinuar que solo es un aprovechado, que sólo quería meterse en mi cama. Pero lo corté, antes de que dijera nada más, que pudiera herir los sentimientos de mi amigo, pese a no encontrarse aquí.

Le dije clara y rotundamente que no es hetero. Es homosexual. Por eso no me importaba que durmiera conmigo.

Sonó el timbre al poco rato de comentarle el mayor secreto de Carlos, a un completo idiota. Pero tenía que hacerlo. No sin antes amenazar al amigo de mi hermano.

Cuando llegó Carlos, le enseñé donde quedaba el cuarto, y se instaló. Nos quedamos hablando toda la tarde de lo que va a hacer Carlos. Y le dije a Troy que le sirviera de guía. Así conocería la ciudad de primera mano.

Al poco rato, estábamos charlando tan tranquilamente, cuando me suena una llamada.

Narra David.

Llamé a Sara la tarde que se despidió de mi. Prometió llamarme ella, pero no aguantaba las ganas de hablar con ella.

Cuando la llamé, escuché dos voces distintas detrás de ella. Y al preguntarle. Me respondió con evasivas, sin querer explicar lo que pasaba.

- Sara, se escuchan dos personas más, ¿no vivías solo con el amigo de tu hermano?
- Si, es que ahora mismo no estoy en casa.
- Sara, es el teléfono fijo.
- Ya, eh... Mm... Esque... He salido un momento al balcón, y es el vecino.
- Tus vecinos son de avanzada edad, y esa voz suena joven. ¿No me ocultas nada?
- David, ¿quieres volver a ser el controlador?
- No, joder, Sara. Pero me molesta que viva un tío contigo. Desconocido para mi. Cuanto más, se meta otro en tu casa. -Dije, frustrado ya de tantas excusas.
- David. ¿No confías en mi?
- ¡Sara! ¡Ahora se escucha a otro tío más!
- ¿Sabes que te digo? Cuando se te pase la tontería, y te dejes de celos absurdos, hablamos.

Y colgó.
Me colgó.

No soportaba la idea de que Sara estuviera con más chicos intimando, y esa voz que le salía a Sara, era voz cariñosa, como de una persona que conoce hace tiempo.

Por ese motivo decidí llamar a Sofía. Preguntarle a ella lo que estaba sucediendo en ese apartamento, y dejarme de dudas y celos.

Cuando ella llamó, me dijo que Sara le había mencionado los celos que había tenido, y que habíamos acabado en pelea. Ella estaba enojada. Furiosa. Porque los celos de esa forma no le gustan. No se porqué se ha enfadado tanto. Ella hubiera hecho lo mismo.

¿No?

¿Y si...? ©Where stories live. Discover now