Septiembre tiene once años
y juega a pintarse los labios
con el carmín de su madre.
Le falta un par de palmos
para rellenar los tacones
que sueña vestir.
Septiembre salta a la comba
y toca las nubes con su coleta;
todos saben que es la sonrisa
en medio de la tormenta.
Septiembre abre los ojos
porque se da cuenta
que hay un poeta
escribiendo a las sombras
que le persiguen.
Ella se muere de miedo,
pero no deja de posar
para el espejo
y tira besos a todos aquellos
de la clase de enfrente.
Septiembre es otoño
y tiene un paisaje en la mirada
que ninguna cámara sería capaz
de contemplarlo.
Ella me dice, oye tú,
yo ya soy mayor.
Yo me río y le suelto la mano;
me mira con volcanes en los ojos;
descubro que nunca más será una niña.
-Víctor Maverick
(instagram: vicmaverick / twitter: vctormaverick)
