Entre lluvias y casualidades

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La lluvia sobre San Juan caía con ese ritmo lento que obliga a quedarse resguardado. Álvaro estaba sentado frente a la consola en el estudio, deslizando los dedos sobre la mezcladora mientras las luces de neón moradas y azul oscuro rebotaban en el cristal de la cabina. Tenía una melodía dándole vueltas en la cabeza desde hacía días, un beat melancólico con el sello inconfundible de Felicilandia, pero le faltaba la chispa definitiva.

​Fue entonces cuando la puerta del estudio se abrió y entró Dakota. Llevaba su chaqueta de cuero oversized, unas gafas de sol colgadas del cuello y esa actitud relajada pero magnética que siempre la acompaña.

​—Dime que no llevas doce horas encerrado aquí —dijo ella con una sonrisa de lado, dejando dos cafés sobre la mesa.

​—Solamente diez, así que voy bien —respondió Álvaro riendo, quitándose las gafas oscuras por un segundo para frotarse los ojos—. Tengo este bucle atrapado en la cabeza y no me deja salir.

​Dakota se acercó, se puso los audífonos pesados de estudio y escuchó en silencio. El sintetizador sonaba nostálgico, envuelto en una percusión suave que se sentía como una caminata nocturna por la ciudad. La música avanzó unos segundos y Dakota empezó a mover la cabeza al ritmo, marcando el tempo con las uñas sobre el escritorio.

​—El beat es increíble, Álvaro —dijo quitándose los auriculares y mirándolo fijamente—. Pero le falta contraste. Estás buscando una voz que suene triste, pero lo que la canción pide a gritos es una energía impredecible. Un choque.
​Álvaro la miró con atención, apoyando los codos en sus rodillas.

​—A ver, desarróllame esa idea.

​—Imagínatelo así: tú estás contando la historia del recuerdo, de lo que dolió, con ese tono tuyo introspectivo y elegante. Y de repente entro yo, rompiendo el ritmo, como la voz del presente que no quiere saber nada del pasado y solo quiere vivir el momento. Un verso rápido, directo, sin anestesia.

​A Álvaro se le encendió la mirada. Era exactamente el matiz que no estaba logrando ver.

​—Entra a la cabina —le dijo señalando el micrófono.

​Dakota no lo pensó dos veces. Ajustó la altura del pie del micrófono, se acomodó los audífonos y esperó a que Álvaro le diera el cue. Cuando la pista volvió a sonar desde el inicio, la atmósfera del cuarto cambió por completo.

​Álvaro grabó sus barras primero: suave, conversacional, narrando una llamada a medianoche que nunca debió ocurrir. Y justo cuando la canción parecía desvanecerse en un eco triste, la pista rompió con una línea de bajo más pesada y Dakota entró a destiempo, metiendo un flujo rápido, afilado y lleno de personalidad.

​Desde la consola, Álvaro no podía dejar de sonreír. La química entre las dos energías era instantánea: la nostalgia estética de Alvarito chocando de frente con la fuerza desenfadada y vanguardista de Dakota.

​Grabaron tres tomas. En la última, se quedaron en silencio escuchando la reproducción completa. El tema pasó de ser una balada urbana melancólica a convertirse en un himno nocturno imponente.

​—Esto no se puede quedar en un archivo perdido en el disco duro —dijo Álvaro cuando ella salió de la cabina.

​—Ni de chiste —respondió Dakota tomándose lo que quedaba de su café—.Mañana llamamos a producción para el video. Quiero luces de neón, la ciudad de noche y a los dos en un convertible.

​Álvaro soltó una carcajada mientras guardaba el proyecto en la computadora bajo el nombre de una sola palabra: Lluvia.

​Esa noche, entre barras, café frío y un beat de fondo, supieron que acababan de crear la canción que sonaría en todos los autos de la isla al caer el sol.

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Hola chicas y chicas de Wattpad aquí una nueva historia de alvarito y dakota 🫰🏻🫰🏻🫰🏻

marcianito67   haleademandarina17

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⏰ Last updated: 8 hours ago ⏰

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