Un hijo ama al destino de los dados,
el otro, temeroso, odia la muerte,
y la madre, ave de muy mala suerte,
sin pena tuerce sus sinos soñados.
Descansan sucios y arrellanados
a las puertas derruidas de su fuerte.
Dañándose sin que nadie alerte
esperan el final desesperados.
Sobreviven al armonioso canto
de un inútil fantasma desahuciado
conjurado mucho antes sin espanto.
Huidizos de un pueblo abandonado
su madre no les cubrió con su manto,
aún si su recuerdo no es amado.
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Cuando Nos Vamos
PoetryDespués de un tiempo lejos de la publicación, he regresado a la poesía. Un poco lejos de temas anteriores, estos nuevos poemas buscan adentrarse en el interior del espíritu humano.
