La habitación era digna de una persona de la nobleza llena de cosas de algo valor de color dorado, un espejo gigante que podía verse totalmente la imagen de una persona.
Thalia Roem Guirta, segunda princesa del Imperio Roem.
Estaba siendo atendida por una de sus sirvientas que le preparaba para el baile, soltando un comentario sutil.
"Princesa Thalia, ya es suficiente parece un ángel"
Hablo mientras el peine de oro peinaba el pelo rubio de la chica, quien no parecía del todo contenta con el hecho de tener que asistir a un evento imperial.
"Es la vida imagen de la señora Senevier, vestida así realmente estoy viendo ala señora Senevier de 18 años..."
La mano de la criada fue quitada de un manotazo de Thalia ante sus palabras, la miro fríamente antes de hablar.
"Ya basta de cepillarme y traeme mi vestido"
La sirvienta asintió suavemente antes de ir hacia el closet encontrando un vestido antes de mostrárselo a la princesa.
"M-mire esto... Este es el vestido que la señora Senevier lució la primera vez que entró en el palacio imperial"
Thalia volteo para ver el vestido.
"Debió haber sido preparado especialmente para usted"
Thalia miró el vestido con un aceja alzada viendo ala sirvienta.
"Te acuerdas incluso de que llevaba puesto mi madre hace tanto tiempo?"
"¡Por supuesto!"
La voz de la sirvienta parecía extasiada por el tema.
"Cómo podría olvidar ese día? La señora Senevier no parecía ser alguien de este mundo"
"Era tan hermosa aque se me saltaron las lágrimas, ni siquiera su majestad pudo apartar la vista de ella"
Thalia solo hizo un gesto de fastidio antes de que la sirvienta comenzara a terminar de prepararla.
Hoy Thalia quería verse más hermosa que nadie.
Deseaba que todos la mirarán a ella y nadie ni siquiera mirara a Alya.
El sentimiento agridulce la hizo tomar un objeto que estrelló contra el espejo enfrente de ella, la sirvienta se asusto antes de que Thalia hablara.
"Este espejo ya no me gustaba... Tráeme uno nuevo"
Hablo con frialdad al ver el espejo quebrado.
El recuerdo de todo lo que pasó.
De que la anterior emperatriz muriera y su madre tomara la corona de emperatriz.
El pecado de el amorio nunca desapareció, por qué en ella era existía eso.
Salió de la habitación solo para sentirlo a el.
Era imposible no hacerlo, no después de todo.
Volteo a verlo allí extremadamente alto, de cabello negro ondulado, ojos azules como el cielo y ese lunar abajo del ojo.
Ese era su caballero y hasta ahora prometido.
"Has roto otro espejo?"
Ella suspiro mirando a otro lado cuando el menciono el incidente en su habitación.
"No te interesa... Te ha mandado mi madre a acompañarme?"
"No... Simplemente sabía que hoy querías brillar, así que dije... Cómo no puedo ayudarla a hacerlo?"
KAMU SEDANG MEMBACA
Mi Amado Caballero
Fiksi PenggemarEn un palacio lleno de intrigas junto a personas que quieren destruir ala pequeña princesa Thalia, su madre la actual emperatriz Senevier decide que lo mejor es tener a alguien que cuide a su hija. Alguien leal, fiel y lo suficientemente capaz para...
