Guadalajara

34 4 2
                                        

El sonido de los tacones contra el piso se mezclaba con la música que llenaba el salón.

—¡Otra vez desde el principio! —se escuchó la voz de la maestra Elena.

Renata soltó una pequeña risa mientras acomodaba su falda.

—¿Otra vez? —murmuró Natalia a su lado.

—Tú fuiste la que se equivocó.

—¡Porque Gael me distrajo!

Gael, que estaba unos pasos delante de ellas, volteó con una sonrisa.

—Claro, Natalia. La culpa siempre es de alguien más.

—Cállate, Gael.

Renata negó con la cabeza, divertida.

Ese era su mundo.

La música, los ensayos interminables, los zapatos de baile, las faldas de colores y las personas que, con el paso de los años, habían dejado de sentirse como simples compañeros para convertirse en una segunda familia.

Renata había comenzado a bailar cuando tenía ocho años.

Al principio había sido solamente una actividad.

Algo que hacía después de la escuela.

Pero con los años se convirtió en mucho más.

Era donde se sentía completamente ella.

—Renata.

La voz de Elena la hizo levantar la mirada.

—¿Sí?

—Recuerda lo que siempre te digo.

Renata sonrió.

—No bailar para que me miren. Bailar porque tengo algo que contar.

Elena sonrió orgullosa.

—Exactamente.

La música volvió a comenzar.

Renata tomó la mano de Gael y ambos ocuparon su posición.

Tres, cuatro...

El primer movimiento.

Después otro.

Y otro.

La música parecía llevarlos sola.

Cuando terminó la pieza, todos aplaudieron.

—¡Ahora sí! —gritó Natalia—. Esa fue.

Renata se rio mientras recuperaba el aire.

—Por fin.

—Yo siempre dije que saldría bien —dijo Gael.

Natalia lo miró.

—Mentiroso. Hace cinco minutos dijiste que jamás nos iba a salir.

—Detalles.

Renata volvió a reír.

Su teléfono vibró dentro de su mochila.

Mamá ❤️

¿A qué hora sales?

Renata respondió rápidamente.

En unos veinte minutos. Te aviso cuando termine.

Guardó el celular y miró a su alrededor.

Por un instante pensó en lo rápido que estaba pasando el tiempo.

Tenía diecisiete años y sentía que todo estaba comenzando a suceder demasiado rápido.

Cuando México nos encontró Stories to obsess over. Discover now