Prólogo

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En algún sitio en el universo yacían dos almas opuestas... una era luz y calidez en cambio la otra era oscuridad y frialdad, ambas almas eran sumamente opuestas entre sí pero ninguno contaba que el amor se establecería en sus corazones.

Ante su unión se creó un mundo de vida, criaturas y sitios tan únicos como ambas almas, este mundo fue nombrado Solunaris.


Ambos seres eran los dioses de este magnífico mundo y lo dividieron en reinos que se extendían desde los cielos entre nubes y brisas hasta lo más profundo del océano entre corales y criaturas tan únicas, entre otros siete reinos en la superficie.

Desde el nacimiento de los bosques hasta el límite de las praderas, desde el primer grano de arena al primer copo de nieve en caer, donde los volcanes se encuentran activos hasta la tierra donde las almas de toda vida creada descansan y en una isla tan apartada viven los guardianes que resguardan el monasterio donde ambos dioses reinan todo.

Toda vida creada vivía en armonía entre cada reino. Cada habitante nacido en cada reino, era creado con una marca única en el cuerpo el cual brillaba como el oro en el rayo del sol y como plata al aparecer la luna.


Todos vivían en armonía con los dioses por milenios hasta que el poder y la avaricia se os pedo en los corazones de cada uno de los reinos provocando guerras y destrucción en el equilibrio de solunaria, tras ver esto ambos dioses unieron sus almas por segunda vez concediendo un alma tan pura como ellos y lo enviaron aún lugar tan lejano hasta que fuese el momento correcto...


Ambos dioses sabían que esta pequeña alma sería quien podría poner orden y paz en el mundo que ellos crearon pero para ello, debían esperar que creciera y asumiera la responsabilidad.



Solo el destino lo sabría y cuando sea el momento, el cielo brillara y el sol y la luna se alinearon en uno... mostrando el regreso del ser mas poderoso nunca creado.





El Alma Del Eclipse Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora