Parte única

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La vida de casado muchas veces no es más que una rutina sin cambios. En una relación de meses como la suya, esto puede volverse repetitivo. Tal vez ninguno de los dos se ha dado cuenta, pero las consecuencias se sienten a pequeñas escalas.

-Entonces me llevo de cena. Fue algo sorprendente, ya que solo íbamos a cenar en nuestro aniversario. Se sintió como cuando recién iniciamos... -Como instructor de karate, oír este tipo de conversaciones durante breves descansos se había vuelto mucho más común.

¿Es tan sorprendente salir solo porque sí?

Esa idea rondaba en su mente. Thor no gozaba de mucho tiempo libre; había ido de viaje hacía unos días y regresaba en la mañana. Estaba de acuerdo en que el trabajo había «disminuido» el tiempo que se dedicaban mutuamente, al menos en citas, viajes o idas al cine. Pasaban casi todo el tiempo libre en casa y teniendo intimidad cada vez que podían. Ambos eran personas poco sociables y no les agradaba salir mucho. ¿Eso significaba que estaba bien vivir en la rutina de trabajo, hogar e intimidad? En lo más mínimo.

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-¡Lü Bu! ¡Por aquí! -El pelirrojo levantaba la mano ansiosamente, como si su cabellera y su imponente altura no demostraran ya su presencia por dondequiera que pasaran. Era tierno-. Te extrañé. ¿Tú también? -Como un cachorro ansioso, se apegaba a él y ponía una cara lastimera.

-Sí, lo hice. Vamos. -Besó su mejilla y, ayudándolo con las maletas, lo llevó al auto. Thor insistía en conducir él, así que decidió consentirlo un poco.

-Sabes, hace tiempo que no salimos. ¿Quieres ir hoy a cenar? Tengo una reserva en un restaurante con excelentes reseñas. -Después de una charla en la que se habían contado muchas cosas sobre la vida del otro mientras estaban separados, Lü no desaprovechó la oportunidad de iniciar su plan.

-Mmh, no me gusta comer fuera. Extraño mucho tu comida. ¿Podríamos cocinar hoy? Si quieres, lo hago yo.

No entendía el afán de su pareja por quedarse en casa casi todo el tiempo. ¿No se suponía que trabajaba en algo donde todo el país conocía su cara?

-Ya tengo la reserva lista. ¿Me vas a dejar con la invitación en el aire? -Lo miró a los ojos con clara molestia.

-Está bien. ¿A qué hora? -Resignado, Thor solo aceptó. Después de todo, no podía negarse a algo que Lü le pidiera.

-A las nueve. Forseti me comentó que tendrán una pequeña celebración por el tratado que lograste en el extranjero. Aun así, espero que cumplas conmigo también.

No era un pedido; era una amenaza, una que Thor pensó haber captado.

-Estaré ahí. Ahora, bésame. -Con el semáforo en rojo y creyendo en la palabra de aquel tonto pelirrojo, sellaron la salida con un ardiente beso.

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Tomó un taxi al restaurante, asegurándose de tener todo listo, incluida la reserva en el hotel. Es decir, eran humanos; había que apagar el fuego. El sexo telefónico no bastaba, y la lencería que llevaba bajo el traje era sumamente incómoda, pero buscaba que la noche fuera espectacular, tanto que había pedido el día libre.

...21:45... En serio, ¿se había olvidado? Ese imbécil...

Había llamado a Forseti, quien, sumamente borracho, contestó diciendo que su jefe había olvidado la hora y había salido a las nueve menos cuarto.

-Ese idiota. Le dije que tenía que salir treinta minutos antes para que el tráfico no lo agarrara.

Con la cabeza ardiendo de coraje, se fue. Bueno, Thor tampoco tenía tanta culpa; en casa hablarían mejor.

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⏰ Cập nhật lần cuối: 7 days ago ⏰

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