prólogo

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Nakamura no se impresionó cuando vió que nadie a parte de su hermana había ido a su funeral.

Solía escuchar que cuando estabas muerto te querían más, pero él era la excepción de todo, un chico tímido bulleado en la escuela e ignorado en su hogar por el simple hecho de amar.

Al final de todo su madre le había advertido que depravados como él estaban mejor muertos.

Cuando por una broma de mal gusto un compañero de su clase había leído la tonta declaración de amor que le escribió a su compañero Hirose. Todos lo juzgaron alumnos, maestros, familiares, llegó a creer que si ichan, su pulpo mascota pudiera hablar también lo hubiera juzgado al igual que todos ellos.

Hirose lo ignoró y siempre se mantenía lejos de él sin dedicarle ni una sola mirada.

Nakamura nunca había pensando en el suicidio antes, aunque su adolescencia no era la más emocionante disfrutaba de esas pequeñas cosas de su día a día.
El café, Iichan, Leer sus mangas y Ver a Hirose

Con esas pequeñeses podía sobrevivir todos los días un poco más.

pero nada dura para siempre.

Su rutina era normal: despertarse en una casa donde todos lo trataban como un fantasma, mientras sentía las mirada de desaprobación en él. Pasaba el tiempo en una escuela donde todos lo molestaban y apartaban y sus únicos momentos de paz eran almorzando en su pequeño escondite en el patio para después regresar a su casa harto de todo, esperando que todo volviera a empezar.

Aunque cada día sentía que se derrumbaba un poco más, sabía que en su oscuridad había ratos de luz; por las mañanas tomando café solo y tranquilo antes de irse a la escuela donde aunque le apenaba le echaría algunas miradas a su compañero Hirose imaginando algún día poder interactuar con el y regresando por las tardes a la comodidad de su cuarto donde podría hablar con su pulpo, Iichan y leer sus mangas cómodamente.

Nadie podría quitarle esos pequeños placeres, o eso creía.

Una tarde volviendo de la escuela con el uniforme desordenado y con algunas manchas de salsa debido a que unos compañeros vieron divertido molestarlo mientras almorzaba. Nakamura reconoció la figura de su padre poniendo una cara de asco entre más veía a Nakamura acercarse a la casa.

- Hoy te vas de mi casa-exclamó su padre nada más lo vió en la entrada- No quiero a un pervertido bajo mi propio techo

-P-pero padre

-No me llames así bastardo asqueroso, eres una desgracia para está familia

- ¿Y-y qué pasará con Iichan?

- Esa mierda asquerosa ya se lo vendi a alguien que si lo volverá útil - y sin decir más nada le azotó la puerta a Nakamura dejandolo sin nada, solo él.

Nakamura no tenía a nadie ni donde recurrir, pero los nervios lo llevaron a correr, buscando algo que lo anclara a este mundo, algo para despertar otro día más, algo que le devolviera todo lo que perdió.

Y en medio de su apresurado camino vió a Hirose, tan lindo y tranquilo al lado de una chica igual de linda que él, que lo miraba de la misma forma que él lo hacia entre clases. Ellos no tenían que esconderse teniendo el miedo constante de ser atrapados, nadie los juzgaría ni les haría daño.

Ella era perfecta para Hirose, alguien con el que Nakamura nunca podría competir.

No tenía nada, solo a él mismo.
¿y qué era Nakamura?
Un pervertido, un bastardo, un depravado, alguien que merecía la muerte

Siguió corriendo buscando escapar de todo de los horribles insultos de sus padres, del desagradable destino de su mascota a la cual no pudo proteger, de las miradas que todos le lanzaban juzgandolo y odiandolo. Y el coincidía con ellos, también se odiaba. De alguna forma Nakamura se detuvo en un puente y mientras miraba el horizonte buscando una esperanza para no rendirse, se dio cuenta que no tenía nada.

Nada ni nadie lloraría o lo extrañaria
Nada ni nadie lo recordaría
Nadie lo buscaría

Con la mente en blanco y un montón de lágrimas que apenas sintió en su rostro, miro el mar esperando que más allá de ello pudiera por una vez en su vida tener algo.

Y así se despidió de su mundo
"Café, ichan, mangas"
"Hirose"

Y así con la vista de un nuevo horizonte recibiendole con los brazos abiertos partió.

Pero Nakamura es un salado de mierda tanto vivo como muerto y haber despertado otra vez en el mismo puente donde todo debía terminar le demostró que ni siquiera la muerte era justa, al menos no para desdichados cómo él.

Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ*:..*:..。o○ 💀 ○o。..:*..:*Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ

Me dio un impulso y lo subí

Como (no) conquistar a un fantasmaStories to obsess over. Discover now