capítulo 1

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Erling Haaland y Jude Bellingham llevaban juntos desde que se conocieron durante su etapa en el Borussia Dortmund. Su relación era completamente privada; para el público, solo eran buenos amigos y compañeros, aunque desde hacía tiempo circulaban rumores sobre ellos.

Durante el Mundial, Jude tuvo que enfrentarse a una situación especialmente complicada: disputar un partido contra Inglaterra junto a Erling, su alfa. A pesar de lo difícil que resultaba dejar sus sentimientos personales fuera de la cancha, ambos sabían que, durante esos noventa minutos, eran rivales.
Finalmente, Inglaterra consiguió la victoria y avanzó a las semifinales, donde tendría que enfrentarse a Argentina.
Jude, un omega que siempre había intentado mantener sus emociones bajo control, sabía que aquel partido sería todavía más difícil. La presión del Mundial, los rumores sobre su relación con Erling y la tensión dentro del campo podían convertir aquella semifinal en algo mucho más complicado de lo que cualquiera esperaba.

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Inglaterra vs. Argentina
El estadio estaba completamente lleno.
Las camisetas celestes y blancas dominaban gran parte de las gradas, mientras que los aficionados ingleses intentaban hacerse escuchar entre los cánticos argentinos.

En uno de los palcos, bastante alejado de las cámaras, Erling Haaland observaba el partido en silencio.

Llevaba una gorra y una chaqueta sencilla. No quería llamar demasiado la atención.

Oficialmente, Erling y Jude no eran nada.

Al menos para el público.

Los rumores llevaban meses circulando, pero ninguno de los dos había confirmado absolutamente nada.

Erling sabía perfectamente que debía mantener la distancia.

Sobre todo aquella noche.

Porque Jude estaba en el campo.
Y Argentina no parecía tener intención de ponérselo fácil.

El partido comenzó con una intensidad enorme.

Jude recibió el balón en el centro del campo y apenas tuvo tiempo de girarse antes de que dos jugadores argentinos fueran directamente a presionarlo.

-Vamos, Jude... -murmuró Erling.
Jude consiguió escapar y avanzar, pero recibió una falta de parte de enzo Fernández.

Se levantó inmediatamente.

-¡¿Qué haces?! -protestó, visiblemente molesto.

El árbitro se acercó para calmarlo.

Jude respiró profundamente y se alejó.
Pero ya estaba enfadado.

Minutos después, Argentina tuvo una ocasión clara.

Gol.
1-0.

Las gradas argentinas explotaron.
Los jugadores también, y uno fue a celebrarle en la cara.

Jude apretó la mandíbula.

No estaba dispuesto a dejar que el partido terminara así.

Inglaterra reaccionó.

Jude comenzó a tomar protagonismo, distribuyendo balones y buscando espacios.

Cada vez que recibía, los argentinos lo presionaban con fuerza.

En una jugada, uno de ellos volvió a entrarle tarde.

Jude cayó al césped.
El árbitro pitó falta.
Jude se levantó furioso.
-¡Siempre igual!

Un jugador argentino se acercó y le dijo algo que las cámaras no alcanzaron a captar.

Jude lo miró fijamente.
-No me provoques.

Erling, desde el palco, se quedó serio.
Sabía que Jude podía calentarse demasiado cuando estaba frustrado.

El partido continuó.
Argentina consiguió marcar nuevamente.

2-0.

Jude se quedó quieto durante unos segundos.

Miró el marcador.

Después miró a sus compañeros.

-Todavía podemos.

Inglaterra consiguió descontar poco después.
2-1.

El partido entró en los últimos minutos completamente descontrolado.

Jude intentó generar otra ocasión, pero Argentina consiguió cerrar todos los espacios.

Llegó el minuto 90.

Inglaterra tuvo una última oportunidad.
Centro al área.
Remate.
Fuera.

El árbitro miró su reloj.

Pitido final.

Argentina 2-1 Inglaterra.

Jude se quedó inmóvil.
Sus compañeros intentaron acercarse, pero él simplemente negó con la cabeza.

Estaba furioso.
No solo por la derrota.

Estaba parado pensando en el mal partido qué había echo, y escucho como el mismo jugador que le fue a celebrar en la cara le escucho decir "Bellingham negr de mierd-" de la frustración lo primero qué hizo fue pegarle una palmada en la cabeza los argentinos comenzaron a empujarlo y tuvieron que separarlos.

Jude caminó hacia el túnel sin mirar a nadie.

Los jugadores argentinos Cuti Romero y Julian alvarez pasaron por el lado de Jude.

Jude se giró.

-Disfrutenlo -dijo con evidente molestia-. Hoy ganaron.

El jugador continuó caminando.
Jude soltó una respiración pesada y finalmente entró al vestuario.

Desde el palco, Erling no se movió hasta que Jude desapareció por el túnel.

No podía acercarse.
No podía felicitarlo.
Ni siquiera podía preguntarle si estaba bien.

No delante de las cámaras.

Así que simplemente permaneció sentado, observando el campo vacío.

Su teléfono vibró.
Un mensaje.

Jude:Estoy bien. Solo estoy enojado.

Erling miró la pantalla durante unos segundos.

Escribió una respuesta y la borró.
Volvió a escribir.

Finalmente envió:

Erling:Lo sé. Te espero.

Nadie alrededor pareció notar nada o eso creían.

Demasiado cerca ☆ Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora