Sentado en mi pupitre de clase de historia observaba a mi alrededor. A mi derecha había un chico de unos dieciséis años con unas gafas de pasta color marrón, una fea camisa de cuadros y unos tejanos de color negro desgastado. El pupitre de mi izquierda estaba vacío y a las demás personas no las veía bien, pero tenía claro que ninguna de ellas era la chica a la que buscaba. Su nombre es Mia, larga cabellera rubia y ojos marrones, pequeña nariz y labios medianos, estatura alta y un poco mayor a sus compañeros por tener que repetir dos cursos. La buscaba no por ella sino por su padre: John Grey. Delincuente, aparentemente ninguna relación con su hija, pero gran afecto hacia ella asique mi jefe decidió encontrar a John a partir de su hija Mia. Todo va bien excepto qué llevo una semana infiltrado aquí y no hay ni rastro de Mia. Soy una persona muy seria para tener que estar aparentando ser un adolescente con una ropa muy fea y sentado varias horas en un aula apestando a sudor. Al menos no me encontraba solo, si no que, mi compañero y mejor amigo Tyler también está infiltrado como profesor de historia.
-Alexander por qué tiene tan mala cara? Parece que se haya comido un ratón para desayunar.-Bromea Tyler desde la mesa del profesor. Menudo capullo. Escucho algunas risitas de fondo, frunzo más aún el seño. En ese momento la puerta principal se abre y todos nos volteamos. Es ella; es Mia.
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La perfección imperfecta
RomanceAmor a primera vista, risas, perfección y un oscuro secreto.
