El sol de la tarde caía sobre el dojo Tendo con una calma engañosa. En el interior de la casa, la mesa estaba servida. Kasumi, con su eterna sonrisa pacífica, terminaba de colocar el último cuenco de arroz mientras el resto de la familia y los invitados permanentes se acomodaban con el estruendo habitual. Genma, en su forma de panda, sostenía un cartel que decía: "¡Tengo hambre!", mientras Soun Tendo lloraba dramáticamente por la "juventud perdida" tras leer una factura de impuestos.
Ranma y Akane, como de costumbre, se sentaron uno frente al otro, intercambiando miradas que fluctuaban entre la irritación y la indiferencia fingida. Sin embargo, el ambiente cambió cuando la televisión, que solía estar de fondo con las noticias locales, emitió un sonido de fanfarria exagerada.
- ¡Atención a todos los artistas marciales de Japón! -anunció un presentador con un traje brillante y dientes excesivamente blancos-. ¡Llega el Gran Torneo de Artes Marciales por Parejas: "El Lazo Eterno"!
Todos en la mesa se detuvieron. Hasta Genma soltó su cartel.
- El gobierno ha decidido seleccionar a los tres mejores dúos para representar a nuestra nación en las finales internacionales -continuó el presentador-. Pero primero, realizaremos una eliminatoria nacional masiva. ¡Cualquier pareja, ya sean prometidos, esposos o novios, puede participar! El premio de la eliminatoria es un viaje todo pagado a los manantiales místicos de China, y otro premio adicional para los ganadores del gran evento final... ¡un premio en efectivo de diez millones de dólares!
El silencio que siguió fue sepulcral, solo roto por el sonido de un palillo cayendo al suelo.
El cálculo de Ranma
Diez millones de dólares eran una fortuna, pero a Ranma eso le importaba poco comparado con la otra parte del premio: China. China significaba Jusenkyo. Jusenkyo significaba el "Manantial del Hombre Ahogado". La posibilidad de curar su maldición sin tener que mendigar guías o mapas incompletos estaba finalmente a su alcance.
"Un viaje a China gratis... y con el apoyo del gobierno", pensó Ranma, sintiendo un sudor frío de emoción. "Tengo que ganar esto. Pero necesito una pareja. Una que sea fuerte".
Sus ojos se desviaron hacia la derecha, donde Akane masticaba un trozo de pescado con expresión pensativa. Ranma descartó la idea casi instantáneamente, sintiendo una punzada de culpa que sofocó rápidamente con lógica.
"Akane... no", razonó para sus adentros. "Es decir, es valiente, sí. Pero este es un torneo de nivel nacional. Si nos toca una prueba de cocina, estamos muertos; incendiaría el ring antes de que suene la campana. Y en combate... aunque sabe defenderse, sigue siendo la más débil de todas mis supuestas 'prometidas'. No puedo arriesgarme a perder el viaje a China por un capricho sentimental".
- ¿Qué miras, Ranma? -preguntó Akane, notando la intensidad de su mirada.
- ¡Nada, nada! Solo pensaba en lo molesto que es el presentador -mintió él rápidamente, volviendo a su arroz.
Ranma empezó a repasar su "catálogo" de pretendientes como si fuera un estratega militar preparando una invasión.
Primero pensó en Kodachi, la Rosa Negra.
"Es fuerte, de eso no hay duda", admitió. Sus acrobacias y el uso de armas de gimnasia rítmica eran letales. Pero la imagen de Kodachi riendo histéricamente mientras lanzaba rosas negras explosivas hizo que a Ranma le diera un tic en el ojo. "Está loca de remate. Probablemente intentaría drogarme a mitad del torneo para casarse conmigo en el podio. Quedó Descartada".
Luego consideró a Ukyo Kuonji.
Era una de sus mejores amigas y una combatiente excepcional. "Ukyo tiene técnica y es inteligente", pensó. Pero recordó las reglas: "Artes Marciales por Parejas". Ukyo basaba todo su estilo en su espátula gigante y sus herramientas de cocina. "Si en el torneo prohíbe las armas grandes o si llegamos a un combate cuerpo a cuerpo puro, ella tendría problemas. Sin su espátula, estaría casi al mismo nivel de fuerza que Akane. Necesito potencia bruta".
Finalmente, su mente aterrizó en la opción más lógica y, a la vez, la más peligrosa: Shampoo.
Como amazona de la Aldea de las Mujeres Valientes, Shampoo era, sin duda, la más poderosa físicamente. Tenía velocidad, fuerza sobrehumana y siglos de tradición guerrera respaldándola. Con ella, ganar el viaje a China era casi una garantía.
Sería una decisión arriesgada pero valía la pena intentar
- ¡Ya terminé! -gritó Ranma, levantándose de la mesa tan rápido que su silla casi se vuelca-. ¡Voy a dar una vuelta para... eh... entrenar!
- ¡Ni se te ocurra llegar tarde para ayudar con la limpieza! -le gritó Akane, sospechando algo, pero Ranma ya había saltado por la ventana hacia los tejados de Nerima.
Mientras corría por las tejas, Ranma ya visualizaba el restaurante Neko Hanten. "Llamaré a Shampoo. Le diré que es estrictamente por el torneo. Ella entenderá..."
Pero de repente, se detuvo en seco sobre el techo de una casa de dos pisos. Un escalofrío le recorrió la espalda.
"Espera un segundo... ¿en qué estoy pensando?", se recriminó a sí mismo. "Si le pido a Shampoo que sea mi pareja oficial en un torneo llamado 'El Lazo Eterno', ella se lo tomará como un compromiso de matrimonio definitivo. Peor aún, conociendo a la abuela Cologne, seguro que intentarán usar alguna técnica de control mental o un champú mágico para que no pueda decir que no después. Estaría escapando de una maldición solo para caer en una jaula de por vida".
Se sentó en el borde del tejado, rascándose la cabeza con frustración. La codicia por el viaje a China lo estaba cegando. No podía ir con Akane porque perdería, no podía ir con Kodachi porque terminaría en un manicomio, no podía ir con Ukyo porque faltaba potencia, y no podía ir con Shampoo porque perdería su libertad.
- ¡Maldita sea! ¿Es que no hay nadie normal en esta ciudad con quien pueda pelear? -gritó al aire.
- ¡Ranma Saotome! -una voz familiar y cargada de furia resonó desde el callejón de abajo.
Ranma se asomó. Allí, cargando una mochila enorme que parecía contener una casa entera, con un paraguas en la mano y una cinta de combate en la frente, estaba un joven de cabello negro y mirada perdida.
- ¡Ryoga! -exclamó Ranma, pero esta vez, en lugar de ponerse en guardia para pelear, una chispa de una idea ridícula pero brillante cruzó por sus ojos.
Ryoga Hibiki estaba allí, probablemente buscando el camino a su propia casa y terminando en el lado opuesto de la prefectura como siempre. Era fuerte, era resistente y, lo más importante, odiaba a Ranma lo suficiente como para no intentar casarse con él... aunque había un pequeño detalle de género que resolver.
Ranma miró a su eterno rival y luego al cielo, pensando en los diez millones de dólares y en el agua caliente de China.
"Ryoga... tú eres justo lo que necesito... si tan solo logramos que no te pierdas de camino al ring".
Hola :)
Bueno este fanfic ganó por la votación
Publicare un nuevo capitulo el domingo y luego será publicado cada viernes
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Dos Rivales Un Mismo Objetivo
Fanfictionen el comedor de la casa tendo todo estaba normal hasta que llegó un anuncio de un torneo de parejas pero lo que más le intereso a Ranma fue el premio un pase directo hacia china para los ganadores quien elegira Ranma ?
