Capítulo 1

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Lee Eun Ji siempre había pensado que las malas decisiones comenzaban con una elección. Una llamada que no debiste contestar. Una puerta que no debiste abrir. Un auto al que jamás debiste subir. Nunca imaginó que su peor decisión comenzaría con una simple mirada.

-¿Eun Ji?

La joven levantó la cabeza al escuchar su nombre.

-¿Sí?

-El pedido de la mesa siete.

-Ya voy.

Tomó la bandeja y atravesó el pequeño restaurante donde trabajaba desde hacía casi un año. Eran cerca de las diez de la noche y, aunque estaba agotada, todavía tenía varias mesas ocupadas. Afuera llovía. Las gotas golpeaban los ventanales con fuerza y las luces de los autos se reflejaban sobre el pavimento mojado.

Eun Ji dejó los platos sobre una mesa y regresó hacia la barra.

Entonces lo vio.

Un hombre sentado solo en la mesa del fondo.

Traje negro.

Camisa negra.

Cabello oscuro ligeramente despeinado.

Una mano descansaba sobre la mesa mientras la otra sostenía un vaso de whisky.

No parecía estar esperando a nadie.

Parecía estar esperando que alguien cometiera un error.

Eun Ji intentó no mirarlo demasiado. Había algo extraño en él. No era solamente atractivo. Era intimidante.

El hombre levantó lentamente la mirada.

Sus ojos se encontraron.

Eun Ji apartó los suyos inmediatamente.

-Qué miedo -murmuró.

-¿Dijiste algo?

Eun Ji se giró hacia su compañera.

-No.

-¿Quién es ese?

-No tengo idea.

-Lleva casi una hora ahí.

-Entonces pregúntale tú.

-Ni loca.

Eun Ji soltó una pequeña risa.

-Cobarde.

-Tú tampoco irías.

-Claro que sí.

Su compañera la miró.

-Ve.

Eun Ji se quedó en silencio.

-...No dije que fuera ahora.

Veinte minutos después, el hombre seguía allí. Eun Ji terminó acercándose.

-Disculpe.

Él levantó la mirada.

-¿Sí?

Su voz era profunda y tranquila.

-Vamos a cerrar en quince minutos.

-Lo sé.

Eun Ji frunció el ceño.

-Entonces debería pagar.

El hombre arqueó una ceja.

-¿Siempre eres así de amable con los clientes?

-Solo con los que llevan dos horas ocupando una mesa y han pedido una bebida.

Él dejó el vaso sobre la mesa.

-¿Cuál es tu nombre?

-¿Para qué?

-Curiosidad.

-No respondo preguntas personales a desconocidos.

Una pequeña sonrisa apareció en los labios del hombre. No parecía divertido. Parecía sorprendido.

-Interesante.

-¿Qué cosa?

-Que todavía tengas la valentía de contestarme así.

Eun Ji cruzó los brazos.

-¿Debería tener miedo?

El hombre sostuvo su mirada.

-Probablemente.

Ella soltó una risa seca.

-Pues no lo parece.

Él tomó su billetera y dejó varios billetes sobre la mesa. Eun Ji miró el dinero. Era muchísimo más de lo que costaba la bebida.

-Su vuelto.

-Quédate con él.

-No puedo.

-Puedes.

-No quiero.

Por primera vez, el hombre pareció realmente molesto.

-Haz lo que quieras.

Se levantó. Era alto. Mucho más de lo que Eun Ji había imaginado. Pasó junto a ella sin decir nada.

Cuando llegó a la puerta, se detuvo.

-Lee Eun Ji.

Ella se congeló.

Nunca le había dicho su nombre.

Se giró lentamente.

-¿Cómo sabe mi nombre?

El hombre la observó durante unos segundos.

-Llevas una placa.

Eun Ji bajó la mirada hacia su uniforme. En efecto. Su nombre estaba bordado allí. Se sintió estúpida.

-Ah.

Él sonrió ligeramente.

-Buenas noches.

Salió.

Eun Ji se quedó mirando la puerta.

-Qué tipo tan raro...

No sabía que aquel hombre ya había preguntado por ella. No sabía que había entrado al restaurante porque buscaba a alguien. Y, sobre todo, no sabía que el hombre de negro era Jeon Jungkook.

A sus veintinueve años, Jungkook era uno de los nombres más temidos de Seúl.

Y aquella noche había cometido un error.

Había comenzado a interesarse por una mujer que no debía formar parte de su mundo.

La mujer del Jefe → JJKStories to obsess over. Discover now