¿Quién es Liria? ¿Ryder o Fitzherbert?
Nunca fue de importancia realmente, hasta que las princesas Red y Chloe comenzaron a tratarla con una cotidianidad raramente inusual.
Siempre han sido Max y Liria contra todos, pero hubo una vez, un pasado que...
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—La flor de Amaryllis pertenece a la familia de las amarilidáceas, es buena para... —leía en voz baja, casi enterrando mi cara en el libro que reposaba en la mesa.
—Es inútil, esta no es... —me quejé antes de dejar caer mi cara en el libro por completo—. Estúpida flor tonta.
Me mantuve en la misma posición. El ambiente de la biblioteca mantenía mi mente en paz, aunque esto duró solo un momento.
—¡Lili, Lili, Lili!
Solo había una persona que se atrevería a llamarme de esa manera sin miedo a salir herido en el proceso.
—¿Hatter? —cuestioné una vez levanté el rostro en su dirección.
—Creo que acabo de encontrarlo.
—¿Tu cerebro? Lo dudo, la verdad —pregunté con sarcasmo, a lo cual la bibliotecaria nos mandó a callar.
—Encontré el sol.
Rodé los ojos cuando nos volvieron a mandar a callar, cerrando así de golpe el libro en mi mesa al ponerme de pie.
—Ups, ¿fue muy fuerte? —pregunté falsamente hacia la bibliotecaria antes de salir del lugar, con Max detrás de mí, claramente.
Una vez en el pasillo, giré sobre mis talones, deteniendo su andar.
—Habla, Sombrerero. ¿Qué encontraste?
—Cierto... —vi cómo rebuscaba en sus bolsillos hasta encontrar un pedazo de tela arrugado.
—Eso no luce como el sol, te lo comento de una vez.
—Mira de nuevo.
Fruncí el ceño, bajando la vista a la tela, notando así el dibujo de un sol, el mismo que había dibujado días antes y le había mostrado.
—¿Dónde lo encontraste?
—Lo robé del museo —alcé una ceja ante su respuesta—. No eres la única con manos ágiles aquí en Auradon.
Mi mirada volvió hacia el pedazo de tela, ahora en mis manos; llevaba meses en busca del origen de este sol. Aparece recurrentemente en mis sueños, junto a esa extraña flor dorada y brillante.
—Dijiste que lo sacaste del museo —volví mi atención a él.
—Así es, lo robé yo solo, sin ayuda de los Smee... todo para mi princesa ladrona.
Alardeó, haciendo una exagerada reverencia en mi dirección. Di un paso más hacia él.
—Vuelve a llamarme princesa y terminarás con una daga en el pecho.
—¿Te atreverías? —preguntó, levantando ligeramente la cabeza.
Bajé su sombrero hasta tapar sus ojos y me giré para volver a caminar por el pasillo.
—¿Encontraste algo aparte del pedazo de tela?
—Es la insignia de un reino —contestó agitado una vez estuvo a mi lado.
—¿Reino?
—Corona.
No me sonaba de nada el reino de Corona, ni siquiera había escuchado información de él en los libros del colegio.
Papá me crió en el bosque junto a los demás ladrones antes de que nos lanzaran a la isla. Antes de eso, no sé mucho; a él no le gusta hablar del tema o de la mujer que me dio a luz.
—¿Algo más?
—Solo pude tomar eso... —asentí con la mirada en el dibujo del sol en la tela—, pero si le decimos a Felix, quizá...
—No, lo investigaremos solos.
—Liria.
—De ser necesario, lo haré sola, Hatter.
Max soltó un suspiro y se acercó a tomar el pedazo de tela de mis manos para colocarlo con cuidado en el bolsillo delantero de mi chaleco.
—Es el primer día de clases, Lili, ¿podemos investigar después?
Subí mi mirada hacia él para rodar los ojos antes de asentir con la cabeza.
—Vayamos con los demás, si llegamos temprano quizá impidamos que Hazel asesine a alguien —bromeó, extendiendo su mano en mi dirección.
—No abuses, Sombrerero —golpeé su mano tendida antes de girar y caminar hacia la salida.
—Algún día...
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No me pude contener la verdad, trataré de desarrollar todo lo mejor posible para que se logre entender y sea de su agrado. Siempre les digo que me encanta leer sus comentarios al respecto de mi escritura o de la trama, así que son bienvenidos a comentarme lo que deseen, todo con respeto amistades Esto es solo una intro a todo lo que se viene