Mentirosos

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-¿Te vas a arrepentir de esto?

Damian permaneció cerca de Sabrina, todavía alterado por lo que acababa de ocurrir.
Los besos y los jadeos todavía se sentían en el ambiente, Damian sujetaba con fuerza la cintura de sabrían mientras se clavaba en su cuello.

El perfume de ella se mezclaba con el olor del alcohol de la fiesta y el ambiente de aquella habitación se sentía cada vez más asfixiante.

-Por supuesto que no.

Ambos sabían que estaban cruzando una línea que no debían cruzar.
Pero no había vuelta atrás en ese momento por un segundo Damian deseo que ese momento fuera eterno .

De pronto, escucharon pasos al otro lado de la puerta.

Era extraño. Todos estaban abajo, disfrutando de la fiesta de cumpleaños número diecisiete de Sabrina, quien había decidido escapar por un momento del ruido y de la gente.

Entonces tocaron.

-¿Sabrina? -preguntó una voz desde afuera.

Era Nolan, el hermano menor de Damian y, por aquel entonces, el novio de Sabrina.

Damian se quedó completamente quieto mientras sujetaba con más fuerza a Sabrina. Ninguno de los dos respondió.

Esperaron en silencio hasta que los pasos finalmente se alejaron.

Sabrina estaba pálida y completamente confundida por lo que acababa de suceder. Sin decir una palabra, salió apresuradamente de la habitación y corrió hasta el baño.

Damian se quedó apoyado contra la pared.

-Qué rápido se te pasó la valentía -murmuró con una sonrisa.

Sabrina levantó la mirada desde el baño. Sus ojos, todavía llenos de lágrimas, reflejaban algo mucho más fuerte que miedo.

Odio.

Para entender cómo habían llegado hasta allí, había que viajar tres meses atrás.

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La familia Rodríguez se había mudado desde la capital hasta una finca ganadera en las afueras de Popayán, Cauca.

Su padre, Robert, siempre había amado aquella vida. Bogotá le resultaba asfixiante y, después de años de pensarlo, finalmente tomó una decisión repentina: compró una enorme finca lejos de la ciudad y se llevó a toda su familia con él.

Doña Natalia, su esposa, estaba encantada con la idea.

Vanesa, la hija mayor, tenía veintidós años y estudiaba en la universidad. Su padre había decidido que continuaría sus estudios de manera virtual. Era una joven inteligente y tenía un talento especial para convencer a los demás de casi cualquier cosa.

Gael, el hijo del medio, tenía dieciocho. La mudanza le daba prácticamente igual. Todavía no había comenzado la universidad y la mayoría de sus amistades existían únicamente a través de internet.

Y luego estaba Sabrina, la menor.

Tenía dieciséis años y cumpliría diecisiete en invierno.

No tenía amigos a los que pudiera aferrarse y llevaba meses deseando alejarse de su antiguo colegio.

-Oye, si quieres también puedes venir a mi casa. Mis padres no están. Dime cuánto cobras.

-Se hace la santa y es una cualquiera.

-Dicen que hasta se mete con chicos en los baños.

Los rumores la perseguían a todas partes.

Sabrina fingía que no le importaban, pero cada comentario se quedaba con ella mucho después de que los demás dejaran de hablar.

Extrañaba muchísimo a su hermano mayor. Si él todavía estuviera en el colegio, quizá las cosas habrían sido diferentes.

Pero él ya se había graduado.

Lo único que la consolaba era saber que solo faltaban tres meses para que ella también pudiera marcharse de allí.

Durante mucho tiempo había guardado en silencio lo mal que se sentía. La situación había llegado a un punto en el que Sabrina necesitaba ayuda, pero no quería preocupar a sus padres ni hacer sufrir a sus hermanos.

Aun así, el cariño que sentía por su familia era una de las cosas que la mantenían aferrada a la esperanza de que algún día las cosas mejorarían.

Por eso, cuando sus padres anunciaron que se mudarían al día siguiente, Sabrina sintió que por fin podía respirar.

Robert ya tenía todo preparado.

Durante los preparativos había hecho amistad con Fabio, un hombre de la región que, junto con su esposa, lo había ayudado a comprar la finca y ponerla en condiciones para recibir a la familia.

Además, los hijos de Fabio estudiarían junto a los Rodríguez: Sabrina asistiría al mismo colegio que Nolan, mientras que Gael comenzaría la universidad junto al hijo mayor de la familia Sánchez.

Y así, sin saber todo lo que estaba a punto de ocurrir, comenzó la nueva vida de Sabrina.

Mis Vecinos De Al LadoStories to obsess over. Discover now