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El sol de la tarde pegaba de lleno en la plaza como todos los fin de semana, nuestro lugar de siempre cerca de las hamacas ya estaba ocupado con la manta que trajo Emi.

Ahí estábamos el grupo de siempre. Benja y Rodri haciendo jueguitos con una pelota re desinflada, Mateo y Thiago a los gritos viendo qué tema poner en el parlantito y Juli, Emi y yo sentadas en el pasto preparando los mates.

—Che Emi, pasame la yerba que este ya quedó re lavado.

—Tomá —me la paso mientras le tiraba agua al termo—. ¿Al final viene alguien más o ya estamos todos?

—Thiago le dijo a un pibe del barrio que caiga un tal Camilo —me contó Juli mirándome—. Dijo que ya estaba por llegar.

No llegué ni a preguntar quién era porque Thiago levantó la mano hacia la esquina de la plaza y pegó un grito:

—¡Esaaa Cami! ¡Acá hermano!

Giré la cabeza para chusmear, venía caminando re tranquilo un pibe con gorrita, buzo ancho aunque hacía calor y las manos metidas en los bolsillos. Tenía una cara de "me da todo lo mismo" y una mirada seria que no te miento, desde el primer segundo me pareció re agrandado.

—¿Qué onda? —saludó con la voz re gruesa chocando los puños con los pibes.

—Cami te presento a las chicas: Emi, Juli y Martina —dijo Thiago.

—Hola —nos dijo apenas con una mueca rara, casi ni nos miró a los ojos.

"Qué simpático el chabón" pensé
tirando la cabeza para atrás mientras preparaba un mate nuevo.

Milo se sentó en el pasto, justo enfrente mío, pasaron diez minutos y el chabón no decía ni una palabra solo miraba el celular o contestaba con un "sí" o un "no" seco cuando Mateo le sacaba tema. Esa actitud de hacerse el misterioso me estaba dando un bronca tremenda, a mí la gente que se la cree me cae como el orto.

Le alcancé el primer mate para romper el hielo.

—Tomá Cami, a ver si te sacás esa cara de orto —le tiré con una sonrisa re falsa.

Él levantó la vista despacio, me miró fijo a los ojos y agarró el mate sin apuro. Le dio un sorbo largo haciendo ruido con la bombilla y puso cara de asco.

—Está re amargo esto che —dijo devolviéndomelo con una tonita re sobradora— ¿Hiciste mate o una sopa de pasto Marti?

Los pibes se cagaron de risa y Benja tiró un: Uhhh, se pico todo.

Sentí cómo me hervía la sangre.

—Si no te gusta no tomes nada capo. Nadie te obligó —le respondí clavándole la mirada más pesada que me salía.

Milo soltó una risita seca de esas que te dan ganas de encajarle un cachetazo y se cruzó de brazos.

—Tranquila no te persigas. Solo digo que para cebar bien hay que ponerle ganas, y se ve que a vos te sobra mala gana.

—¿Mala gana yo? —me reí sin ganas. Vos llegaste recién con una cara de culo y ni te gastás en saludar bien.

—Bueno bueno, bajen un cambio los dos —se metió Emi antes de que nos agarráramos a piñas— Recién se conocen y ya se están matando.

—Por mí todo bien —dijo Milo encogiéndose de hombros sacando un cigarrillo— Solo dije que el mate era feo.

—Decí lo que quieras, pero a mí no me hables si vas a venir con esa onda de agrandado —le solté re corta agarrando el termo de nuevo.

Milo me miró por encima del hombro, prendió el pucho y tiró el humo despacio sin dejar de mirarme. Me daba un coraje terrible pero al mismo tiempo... me daba una rabia que me dejaba re manija.

El resto de la tarde fue una tensión pura, si este pibe iba a empezar a juntarse con nosotros muy seguido la iba a pasar re mal. Y estaba clarísimo que él pensaba exactamente lo mismo de mí.








































Q ONDAAAA, nueva historia porque me aburri de la otraa, ojalá les guste shauu.

Yayınlanan bölümlerin sonuna geldiniz.

⏰ Son güncelleme: Sep 20 ⏰

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