Parte 1

27 0 0
                                        

La lluvia caía densa y helada sobre la Colina del Sōkyoku, pero no podía limpiar la podredumbre ni la hipocresía que envolvían a la Sociedad de Almas.

Todo había estallado tras la guerra contra Yhwach. En los días posteriores a la caída del Rey Quincy, Ichigo Kurosaki descubrió por accidente los registros clasificados del Seireitei: la matanza silenciada de las Almas Modificadas, el exterminio sistemático de los Quincy supervivientes y la purga violenta de miles de almas inocentes en el Rukongai, ejecutada solo para estabilizar el flujo de almas sin alterar los privilegios de los nobles.

Horrorizado, Ichigo exigió respuestas a la Central 46. Pero antes de enfrentarlos, solicitó un permiso para descender a las profundidades del Mugen. Necesitaba entender qué había visto Sōsuke Aizen en el pasado.

Entre la penumbra y el peso de los sellos de supresión, la voz de Aizen resonó desde su encierro con una mueca amarga:

—¿De verdad vas a reclamarles, Ichigo-kun? Yo intenté cambiar el sistema mediante las vías políticas antes de construir Las Noches. Les mostré la miseria del Rukongai y la manipulación de las almas. Me tildaron de monstruo y sellaron la verdad. Si te rebelas con tus ideales, te destruirán. Has demostrado ser más poderoso que cualquiera de ellos; la Central 46 jamás te perdonará que pienses por ti mismo.

Ichigo no quiso escucharlo. Creyó en la justicia de la institución por la que había arriesgado su vida desde los quince años.

Se equivocó. La Central 46 no vio a un héroe, sino a un peligro incontrolable. La sentencia no fue una simple ejecución inmediata; ordenaron su "aislamiento e inspección". Durante semanas, en los laboratorios de la Duodécima División, Mayuri Kurotsuchi y Kisuke Urahara lo abrieron en vivo. Diseccionaron su médula espiritual y probaron sueros destructivos para desmantelar sus poderes híbridos. Urahara tomaba notas en silencio justificándolo como "un mal necesario", mientras Mayuri disfrutaba de cada corte.

Cuando los guardias del Mugen comentaron entre murmullos que al chico lo estaban descuartizando en las mesas de prueba, Aizen escuchó. En la penumbra de su celda, apretó las mandíbulas. Supo que la ingenuidad de Ichigo lo había enviado a un infierno, y desde ese instante su mente comenzó a trazar el plan más desesperado de su vida para romper sus sellos.

El día de la ejecución llegó.

El joven que llevaron al cadalso estaba masacrado. Su distintivo cabello naranja se había vuelto opaco y seco como la paja. Su cuerpo estaba marcado por suturas quirúrgicas mal cosidas y sus ojos habían perdido toda vida, fijos en el suelo.

Rukia Kuchiki era la encargada de escoltarlo hacia las mesas de tormento y finalmente al cadalso. En los pasillos oscuros, Ichigo ya no hablaba de ideales ni de justicia. Destrozado por la tortura, solo le suplicaba por su vida:

—Rukia... por favor, no dejes que me vuelvan a abrir... no quiero que me sigan haciendo esto... por favor, solo quiero vivir...

Rukia jamás lo miró a los ojos. Mantuvo la vista al frente, apretando la empuñadura de su espada en un silencio absoluto. Renji, Uryū y Chad jamás aparecieron en su celda. Ichigo no sabía en ese momento que sus antiguos compañeros habían sido comprados con la promesa de los altos puestos de capitanes y oficiales que asumirían tras su muerte.

Cuando la hoja descendió, ocurrió el caos. Una multitud de aldeanos del Rukongai a los que Ichigo había salvado sin pedir nada a cambio intentó romper las líneas de los guardias para salvarlo. La respuesta del Seireitei fue desalmada: masacraron a los aldeanos allí mismo, tiñendo el suelo de sangre.

En ese mismo instante, Aizen irrumpíó tras lograr liberarse del Mugen. Llegó hasta la plataforma y estuvo a punto de rescatar a Ichigo, extendiendo su mano hacia él. Sin embargo, el arma secreta desarrollada por Urahara y Mayuri atravesó el corazón de Aizen a centímetros de lograrlo. La hoja de ejecución cortó el cuello de Ichigo en el mismo segundo.

Nuestros ideales (Aizen x Ichigo) y másStories to obsess over. Discover now