Tardo un poco pero lentamente empiezo a ser consciente de la situación. Mi hermana está ahí, en el teatro, rodeada de decenas de esos monstruos de los que ahora formo parte. No sé cómo voy a hacerlo pero necesito sacarla. Puede que yo esté perdido pero necesito que al menos ella esté bien.
Recuerdo que en la parte de abajo deberían estar los humanos y, como teatro, confío poder encontrar una salida de emergencia en alguna parte. Le pido que me acompañe de la forma más discreta que puedo. Ella intenta decirme algo pero no es momento para tratar nada que no sea la huida. Nada puede ser tan urgente.
Los corazones vuelven a bombear a nuestro alrededor saliendo al recibidor y bajando las escaleras. Hace tiempo que no veo tanta gente junta y, aunque estoy intentando centrarme, sé que estoy salivando por cada uno de esos cuellos. No quiero que ella lo vea si no soy capaz de resistirme. El neón al fondo indica la salida. Sólo tenemos que llegar a ella.
Mi hermana dice algo sobre el hambre y no sé bien qué más. Yo intento que no los mire, que no piense en ellos, que conserve el menor número de recuerdos posible de este momento. Al llegar a la puerta la atrapo escribiendo en su teléfono. No parece que esté pidiendo ningún coche y me pongo nervioso. Trato de hacerle entender que tiene que marcharse y que no debe avisar a ninguno de esos seres. No puedo dejar que le ocurra a ella. Cree que está a salvo y no sé cómo explicárselo mejor.
Liora piensa que tiene que salvarme a mí pero antes de poder sacarla de su error, un hombre de aspecto enigmático aparece. Lleva bastón y la impertinencia de cortarnos el paso. No parece querer que nos marchemos pero está muy en medio como para dejarnos volver. Sólo quiere montar un espectáculo y ha secuestrado al público.
Hace que Liora coja una de sus cartas y siento un escalofrío recordando mi última vez con cartas. También pregunta de quién somos. La pregunta me desconcierta y molesta a partes iguales. Si tengo que ser de alguien, soy de Liora. Pero ella menciona a alguien más. ¿Chiquilla de...? No. No puede ser. ¿Cómo que chiquilla de alguien? No sé cuándo se marcha ese hombre pero ahora sé que mi hermana está... muerta.
Ella cree que era irremediable, que estábamos destinados a todo esto pero yo no puedo explicarme por qué puede pasarle algo así al amor de mi vida. Entiendo que yo haya acabado así pero ¿ella? No es posible.
* * *
Cuesta hacerse a la idea de todo pero cuanto más la miro más real se vuelve. No puedo decir que esté bien. No quiero soltarle la mano. No quiero estar aquí, quiero estar en casa, con ella y que todo sea normal.
Pone mi teléfono en mis manos como si fuese una invocación de esa normalidad y me doy cuenta de lo ajeno que es para mí en ese momento, de lo imposible que es recuperar nada remotamente normal. Veo las notificaciones de tantos días y la fecha por primera vez. No puedo creerlo. Me he perdido su cumpleaños. También hay montones de llamadas perdidas: Liora, mis amigos, mi madre... Cobb.
Algo se me encoge dentro. Mi primer impulso es llamarle pero lo refreno. Liora dice que Cobb seguramente sabe todo lo que ha pasado. "Claro que lo sabe. Él estuvo ahí." Eso tiene ahora mucho más sentido de lo que esperaba. Sabía dónde encontrarme porque formaba parte de todo.
También me entero de que Maxime ha trabajado todo el tiempo para Jaime Quinn, no para VOGUE. Su presencia en la redacción tiene al fin sentido pero no siento la satisfacción que esperaba obtener con la revelación. No puede importarme menos.
Liora piensa que Cobb estuvo preocupado con mi desaparición y quiere que tenga cuidado pero él es quien me introdujo en este mundo y desde mi conversión el señor Quinn ha estado siendo bueno conmigo. Ahora soy de los suyos. Leo sigue preocupada y lo entiendo. También yo estoy preocupado por ella. No conozco a su vampiro.
Y va a casarse con él.
La noticia me golpea en la cara. Aturdido expongo mis pensamientos en voz alta. No sólo ha matado a mi hermana, también va a casarse con ella. Liora lo ve como una ventaja para que podamos estar juntos pero yo no la hubiera dejado sólo por ser un vampiro. Pero si es lo que quiere... tendré que hacerme a la idea. Sé que no aceptaría un pretendiente peor que perfecto.
Salimos juntos de allí y subiendo de vuelta al teatro nos cruzamos con un rostro familiar. Liora parece molesta con Ben, así que los dos estamos molestos. Al parecer la dejó sola mientras yo no estuve. Siento la angustia en cada palabra, dejo que de agarre a mi brazo y la conduzco fuera de ese encuentro inoportuno. Procuro cambiarle de tema para calmarla. La boda.
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Diario de Albert D. Waldorf [Arco II: Lo que dejamos atrás]
HorrorCon su nuevo trabajo soñado en VOGUE y una creciente conexión con su atractivo jefe, Albert hizo la única cosa razonable: engañar a uno de los vampiros más antiguos de la ciudad para poder salir una noche con su chiquillo y acostarse tan fuerte que...
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