una muy mala idea

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HOLAAA antes de empesar queiro que sepan que soy nueva por aqui. A y quieda aclara que en mi historia diodosda y fer son novios. ahora si empecesemos espero que les guste.


El termómetro digital sobre la mesa de noche no mentía: 39.4 °C.

Diosdado soltó un quejido de desperacion  mientras se acomodaba la manta hasta la nariz. Tenía los ojos rojos, las mejillas encendidas por la fiebre y el cuerpo completamente cortado. El reto de pasar la noche acampando bajo la lluvia para el último video de YouTube había sido una idea increíble para las vistas, pero un desastre total para sus sistemas inmunológicos.

Te dije que el impermeable no iba a aguantar, kiddo —susurró Diosdado con voz ronca desde su lado de la cama.

Fer estaba en condiciones similares. Aunque su fiebre no era tan alta, la tos no la dejaba en paz y apenas tenía fuerzas para mantener los ojos abiertos. Sin embargo, ver a su niño temblando de frío la hizo reaccionar.

Con mucho esfuerzo, Fer se deslizó fuera de las sábanas. Sus pies descalzos tocaron el suelo frío, haciéndola estremecer. Caminó a paso lento hacia la cocina, arrastrando una manta sobre sus hombros. Preparó dos tazas de té caliente con miel y limón, y regresó a la habitación sosteniéndolas como si llevara el tesoro más valioso del mundo.

—Toma, levántate un poquito, mi niño —le dijo Fer con dulzura, sentándose en la orilla de la cama.

Diosdado se incorporó lentamente, apoyando la espalda en la cabecera. Al tomar la taza, sus manos temblaron tanto que un par de gotas se derramaron. Fer, al ver esto, tomó la taza por él y se la acercó a los labios, ayudándolo a beber con cuidado.

—Gracias, kiddo... —susurró él con la voz completamente rasposa, mirándola con debilidad pero con un brillo de adoración en los ojos—. Lo siento, se supone que yo debería estar cuidándote a ti.

—Cállate y toma el té, mi niño —sonrió ella de lado, acariciándole la frente ardiente con el dorso de la mano—. Nos enfermamos juntos, nos curamos juntos. Así es esto.

Después de que ambos terminaron sus tés, Fer acomodó una compresa de agua fría sobre la frente de Diosdado para bajarle la temperatura. Se acostó a su lado, buscando el calor de su cuerpo a pesar de los escalofríos. Diosdado estiró el brazo con lentitud y la atrajo hacia su pecho, envolviéndola en un abrazo protector.

—Mañana editamos el video, kiddo —prometió Diosdado, dejando un tierno beso sobre la frente de Fer.

—Mañana, mi niño —asintió ella, cerrando los ojos mientras el sonido del corazón de Diosdado la arrullaba—. Por ahora, solo descansa.

espero que le alla gustaso.


un amor con muchas dificultadesStories to obsess over. Discover now