El sol de la tarde se filtraba entre las persianas de la biblioteca universitaria, dibujando líneas de luz sobre la pila de libros de Química Farmacéutica que cubría la mesa. Maomao pasó una página con calma absoluta, anotando con su bolígrafo una fórmula en el margen de su libreta.
Al otro lado del escritorio, Jinshi no había avanzado ni una sola línea de su lectura. Tenía la barbilla apoyada sobre las manos y una sonrisa radiante dibujada en el rostro. Cada vez que ella movía un frasco o pasaba la hoja, a él se le iluminaban los ojos igual que a un niño con un juguete nuevo.
Para media facultad de Medicina, la escena era casi cómica. Resultaba ridículamente obvio que Jinshi estaba fascinado con ella. Sin embargo, para la propia Maomao, él solo era un compañero de estudio bastante escandaloso, obstinado e insoportablemente insistente.
-Si sigues viendo la hoja con tanta fijeza, vas a quemar el papel -susurró Jinshi, inclinándose hacia adelante con ojos traviesos.
-Y si tú sigues mirándome a mí en lugar de tu cuaderno, vas a reprobar el examen del viernes -respondió Maomao sin levantar la vista de sus notas.
-Qué fría eres. La gente en los pasillos ya me lo dice abiertamente, ¿sabes? -sonrió él, sin inmutarse en lo absoluto.
Maomao detuvo el bolígrafo un segundo y suspiró.
-¿Decirte qué?
-Que se me nota a kilómetros. Que ando más intenso que un niño con pelota nueva cada vez que te apareces cerca.
Maomao se acomodó las gafas, sintiendo un leve e inoportuno calor en las mejillas, aunque mantuvo su voz impecablemente neutra.
-Dices puras tonterías, déjame trabajar.
-No son tonterías -insistió Jinshi, apoyando los codos en la mesa y mirándola directo a los ojos-. Sé que ahora te haces la difícil, pero muy en el fondo... sé que me vas a decir que sí.
Maomao simplemente volvió a concentrarse en sus apuntes, ignorando el brillo victorioso en los ojos de Jinshi. Esto apenas estaba empezando.
El descanso entre las clases de la tarde era un caos en el edificio de Ciencias. Los estudiantes iban de un lado a otro buscando café o repasando apuntes de última hora. Maomao caminaba a paso firme hacia el laboratorio de botánica, cargando su mochila y un par de carpetas pesadas.
No llevaba ni diez metros recorridos por el pasillo cuando sintió pasos rápidos acercándose a su espalda.
-¡Maomao! ¡Espera! -la voz de Jinshi resonó entre el murmullo de los demás alumnos.
Ella ni siquiera se detuvo, Jinshi tuvo que trotar un par de pasos para ponerse a su altura, luciendo tan impecable como siempre, pero con ese brillo travieso e incansable en la mirada.
-Te vi salir de la clase de Toxicología y pensé que necesitarías esto -dijo él, extendiendo con una sonrisa radiante un vaso térmico y una bolsa de papel.
Maomao miró el vaso con desconfianza.
-¿Qué es?
-Té verde con jazmín, caliente, sin azúcar. Y en la bolsa hay un panecillo de sésamo del local que te gusta.
Maomao parpadeó, sorprendida por la precisión. Detuvo su marcha un segundo para recibir el vaso, el calor al tacto era reconfortante, y el aroma a jazmín que salía por la pequeña abertura era inconfundible.
-¿Cómo sabías que no había desayunado bien? -preguntó ella, entornando los ojos.
-Tengo mis métodos -sonrió Jinshi, alzando las manos con falsa inocencia-. Además, si mi compañera de estudio favorita se desmaya en el laboratorio por falta de energía, ¿quién me va a explicar la síntesis de alcaloides?
YOU ARE READING
Dime que sí...
FanfictionLa historia narra el divertido tira y afloja entre Jinshi y Maomao en el campus universitario. Mientras todo el mundo nota la intensa fascinación de Jinshi por su amiga, Maomao intenta concentrarse en sus análisis y tareas académicas. A través de in...
