Un mes después de aquella despedida a esos amigos de ese extraño mundo
Marcy estaba sentada en un columpio, de aquel mismo parque donde conoció a Anne, era silencioso, cálido, irónico si tenemos en cuenta aquella brisa fría que se siente solo en la oscuridad de la noche.
Era tarde, Marcy lo sabía, pero no podía dormir, nunca lo logro de manera correcta. Ardor, agonía, falta de oxígeno, aquellas sensaciones que no son normales de sentir eran las mismas que eran más comunes en la joven asiática. Era doloroso, dolía tanto porque ella lo vivió, y siguió viva para contarlo, aunque no es de sus mejores anécdotas de vida. No es como si fuera por ahí diciendo alegremente "hey Me clavaron una espada de plasma en el torso y viví para contarlo".
Ja
Seguro la llevarían a un reformatorio psiquiátrico antes que cuestionarse si en verdad paso, pero no tiene grandes opciones, aquel suceso, aunque real es doloroso. Las pesadillas constantes la abruman, y sumado a aquel largo encierro mental que tuvo simplemente dormir no ha sido una opción viable desde que todo acabó. No es sano, sabe que necesita ayuda, pero... como podría mirar a los ojos a sus amigas tras lo sucedido si fue por su mismo error que ellas acabaron en aquel extraño y fascinante mundo. ¿Cómo miraría a Anne pidiendo ayuda si la misma se encuentra ocupada?
Realmente MUY ocupada
Pues que acabase aquella pelea entre aquel mundo misterioso y la tierra no significa que se acaben los problemas
Si, la policía y los ciudadanos mismos colaboraban en la limpieza de su ciudad.
Si, Marcy era participe activa de aquella colectiva, aunque no de manera técnica pues no contaba con la fuerza ni energía para ello, pero si colaboraba con la distribución de trabajos para evitar más daños físicos a los ciudadanos como también un mejor uso de la recaudación de fondos para la restauración de la ciudad.
No, Marcy no hablo con Anne más que en ocasiones muy específicas como cuando repartieron almuerzos a voluntarios o cuando le indicó que a Anne que sería jefa de grupo de un pequeño sector de mercadería que se vio afectará de la pelea debido a que Anne conocía a gran parte de aquellos mercaderes de la zona.
Y no, Marcy no trato de buscarla, aunque se moría por hablarle, pero la sensación de que la incomodaba era mayor a sus deseos, prefería una vida de silencio que incomodar a su amiga, esa gran amiga y para su débil corazón su amor jamás declarado.
Así que si, Marcy está en aquel parque esperando a nadie en especial. Simplemente deseando que el cansancio llegue sin avisos para regresar a su domicilio, solo de esa manera podría conciliar el sueño sin tener que lidiar con sus sueños o mejor dicho sus pesadillas y sinceramente también diría que sus verdugos personales.
Era pasado la media noche, el viento, aunque frío estaba calmado y Marcy se mecía muy ligeramente en aquel columpio del parque, era aterrador para alguien que la observará de lejos pero contrario a lo que otros pensaran para ella era un consuelo silencioso estar en aquel solitario parque.
Se sentía cansada pero no lo suficiente para dormir sin sufrir de sus verdugos, observo la arena del parque, el cielo estrellado y el vacío del espacio exterior, una pequeña estrella fugaz cruzo muy rápidamente en aquel cielo oscuro.
Estaba fascinada, no creía en el destino ni en los mitos de deseos, pero quizás...
-¿Si te lo pido pequeña estrella, dime, podrías cumplir mi deseo?-
Aquel pensamiento silencioso hizo que sus labios se curvaran en una media sonrisa, se levantó del columpio en que estaba sentada y se movió a la primera banca que vio más cerca, el cansancio estaba empezando a llegar de manera silenciosa tal y como quería.
