I wandered over for a closer look
and kissed whoever was sitting there
she was close and she held me very tightly
'til I asked awfully politely
"Please, can I call you her name?"
Cuando su semilla germinó y sus ojos se formaron, sus párpados pegajosos de savia se abrieron, y así fue que Huntress pudo observar este nuevo mundo.
Pudo haber sido cualquier otro. Pudo haber sido uno mejor, uno donde las respuestas las encontraría en la palma de su mano, en la gota de rocío encima de su pequeña hoja.
Pero no fue así.
En su lugar: el ácido olor de comida rápida echada a perder. Salsa de soya, verduras y ese resabio dulzón de la fermentación de algo que no debería estar fermentándose en primer lugar. Y sábanas. Sábanas con olor a perfume viejo. Mantas llenas de pelo felino. Almohadas manchadas de maquillaje. Y ropa. Demasiada, demasiada ropa. Montones esparcidos alrededor de toda... ¿En dónde se encontraba, exactamente?
Sólo recordó haber escuchado su nombre, la voz de Simon diciendo su nombre y...
¿Por qué estaba aquí?
No importa mucho ahora, ¿no es así? Nada importa mucho ahora, pero en ese entonces lo hacía. En ese entonces, era lo más importante del universo.
Huntress está encerrada aquí y Finn—su Finn, suyo—, está muerto.
La noticia le llegó a Fiona desde su estúpido móvil. Ese aparato que la trajo aquí en primer lugar, con la voz de Simon, la voz chillona del viejo diciendo que no había nada más que hacer, que intentaron todo lo que pudieron y... Fiona se soltó a llorar. Bajó la cabeza y un sollozo ahogado salió de sus labios. Huntress la miró, esperando reconocimiento, lo que fuera, pero Fiona nunca se atrevió a mirarla de vuelta.
¿No es eso patético? ¿No es eso exasperante?
Pero eso no lo sabía entonces.
Entonces, era apenas el pedúnculo de una vida. Una hojita vibrante con dos ojos y una misión importante. En ese entonces, cuando la vio, el destello del sol vibró en su piel herbácea como un deja vu deslumbrante. En ese entonces, ella irradiaba vida. La curva de su sonrisa, sus incisivos prominentes como una liebre regordeta. Y su voz, su voz histérica, contenta, iracunda. Podías sentir lo que Fiona sentía con sólo escucharla quejarse. Y vaya que lo hacía.
En ese entonces, Huntress no tenía tiempo que perder. Tuvo que crecer a duras penas. Y mientras crecía, se dedicó a la tarea de observarla. Comer, reír, llorar, dormir y... Bueno, todo lo demás.
Lo más hipnotizante era verla masturbarse.
Lo hacía las noches donde su gata no se encontraba en el apartamento. Era una actividad silenciosa, por decirlo así. Fiona es un dinamo estruendoso en todo lo demás menos para hacerse venir a ella misma. Era como si se sincerara por primera vez. Cuando posaba su mano entre sus piernas y Huntress escuchaba el primer suspiro, el movimiento de sábanas, un gemido ahogado, sentía que la conocía más que a nadie en el universo.
Y lo hacía, de alguna manera. Después de todo, no existiría una Fiona sin un Finn. Y conocía muy bien a Finn, ¿no es así? Lo hacía. Está segura.
Tal vez.
Oh, Finn.
No importa ya.
—Huntress, yo... —la voz de Fiona resuena en su oreja, sintiéndose muy lejana—. Lo... Lo siento mucho y... no sé qué hacer. Lo... siento.
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cornerstone ; fionntress
FanfictionY ella era Finn. Era Finn de tantas maneras que no pudo evitar odiarla. ¿Por qué no pudo ser ella? ¿Por qué tuvo que venir a este mundo? Con todos los otros Finns de todo el universo, ¿por qué esta mezcla descompuesta e inútil? Este amalgama que se...
