Y aquí estoy yo; JESUS ORTIZ PAZ a inicios de 2027, completamente enculado de la mujer que fue de mi amigo... de mi hermano.
Digan lo que digan los demás, Natanael Cano y yo, junto con Junior H, fuimos los que levantamos y sacamos adelante esta bandera del regional mexicano.
Fuimos los que le abrimos la puerta y dimos alcance a todos los demás artistas que vinieron después.
Por años nos partimos la madre luchando desde abajo para llegar hasta aquí, para estar en la cima.
Hicimos millonario a Jimmy Humilde, aunque con los años me fui dando cuenta de la cantidad de feria que ese cabrón me robó.
Pero esa es otra historia.
Entre Nata y yo siempre hubo una complicidad cabrona, una amistad real desde 2020. Sin embargo, con el paso del tiempo, después de 2024, dejamos de ser tan cercanos.
Aún así, era imposible no estar al tanto de su vida; su relación siempre estaba ahí, en todas las redes sociales, impecable ante los ojos de todo el mundo.
La verdad es que antes de esto, mi corazón ya venía hecho pedazos.
Primero estuvo Laura, la mujer de mi proceso, la madre de mi hija.
Laura siempre estuvo ahí para mí, incondicional, aguantando los años de carencias y el proceso duro.
Pero por más que lo intenté, por más que le buscaba, jamás pude volver a sentir por ella ese amor puro y apasionado que le tuve en la preparatoria. Me pesaba el alma, pero el sentimiento simplemente ya no estaba.
Y luego llegó Kimberly.
Creía que con ella me había llegado la oportunidad de enamorarme de verdad otra vez.
Me enganché hasta el fondo de una mujer casada. Por años estuve tras de ella, viviendo de promesas a escondidas, ilusionado como un idiota con la idea de que un día por fin me daría mi lugar, de que dejaría a su esposo para empezar algo real conmigo.
Le dediqué miles de canciones, mis pensamientos más profundos y mis peores noches de insomnio. Le ofrecí el mundo entero y mi corazón en bandeja de plata.
Pero cuando me dejó expuesto, cuando negó todo frente a todos para proteger su imagen y se quedó con él, me rompió por completo. Quedé como un pendejo dolido y humillado. Ahí me juré a mí mismo que no volvería a involucrarme emocionalmente con nadie, que mi única meta sería ser el número uno. "Pero no te enamores", esa se convirtió en mi regla de oro.
Hasta que llegó Marissa Blanco.
La novia de Nata.
Al principio fue pura curiosidad. Intentaba no mirarla, evitar estar cerca, pero esos ojos azules me tenían completamente hipnotizado.
Luego, en las reuniones donde nos juntábamos los tres con los demás plebes del movimiento, me quedaba escuchándola hablar.
Le decía a Nata lo mucho que anhelaba una familia estable, un hombre de hogar, alguien que estuviera presente de verdad. Y mientras Nata simplemente no estaba listo para ofrecerle esa estabilidad, a mí por dentro me nacían unas ganas brutales de mandarlo todo al carajo.
Dejar la carrera si era necesario, el ego, las giras, los lujos... todo con tal de demostrarle que yo sí podía ser ese hombre para ella.
Me volví a enamorar de una mujer prohibida, porque como el pendejo que soy: NO APRENDO NI MADRES, pero esta vez era diferente.
Ya no estaba dispuesto a vivir bajo la sombra ni a ser el amante de nadie.
Y ahí estaba el problema: Nata no podía darle lo que ella pedía, yo estaba dispuesto a dárselo todo traicionando a mi compa, y Marissa... Marissa no sabía a quién elegir.
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MADRID - ¿NATA o JOP?
FanfictionNatanael Cano y Jesús Ortiz Paz son dos grandes amigos y exponentes del regional mexicano que han crecido juntos desde Rancho Humilde. Todo parecía ir bien hasta que Marissa llegó a la vida de Natanael... y, sin esperarlo, también a la de Jesús. Una...
