Prólogo

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¿Te imaginas poder ver esos ojos dorados mirarte con el amor que tanto anhelas? ¿Te imaginas poder tocar sus manos y que él no tenga una expresión de asco, que no aparte la mirada de ti ni retroceda cada vez que intentas acercarte? Solo imagina poder sentir, aunque sea por un momento que esa persona que tanto amas finalmente puede corresponderte.

Solo imagina poder verlo ahora mismo entrar a esta carpa y encontrar esos ojos llenos de amor, esos mismos ojos que durante tantos años observaste desde lejos, deseando que algún día pudieran mirarte de una manera diferente. Imagínalo acercándose a ti, sin miedo, sin rechazo, sin esa expresión que tantas veces te hizo pensar que jamás tendrías una oportunidad con él.

Toda nuestra niñez fue solo él y yo. Crecimos juntos, compartimos tantos momentos que todavía puedo recordarlos como si hubieran ocurrido ayer y, aun así, jamás pude decirle lo que siento por él. Todo se arruinó gracias a Columbina, pero culpa mía no era.

Pero ahora por fin puedo verlo.
Puedo ver a Pierrot enamorado.

⎯ ¿De quién? ¿De mí? ⎯ exclamó Harlequin, llevándose una mano al pecho mientras sus ojos se llenaban de sorpresa, como si aquellas palabras fueran demasiado buenas para ser verdad.

Jester, todavía confundido por su reacción, solo pudo asentir. No parecía estar mintiendo. Sus ojos solo me miraban a mí, y entonces puede entender que Pierrot se estaba fijando en mí.

Por un instante, Harlequin dejó de respirar, sintiendo que su corazón latía con tanta fuerza que parecía querer escapar de su pecho. Después de tantos años deseando escuchar algo así, finalmente estaba ocurriendo. La persona que más había amado estaba frente a él, mirándolo de una manera que jamás había imaginado.

¿Es una imaginación mía?

No... era real.

Pero ¿cómo sucedió? Tantas preguntas sin resolver comenzaban a ponerme nervioso. Solo lo ayudé, lo defendí de un hombre que intentó darle un balazo. ¿Por qué se fijaría en mí por tremenda idiotez? Sí, le salvé la vida, pero tampoco tenía que exagerar. No hice nada especial, simplemente hice lo que cualquiera habría hecho al ver a alguien en peligro, además lo hice porque estaba de buen humor, porque sino, no lo hubiera hecho.

Aunque, en el fondo, Harlequin sabía que aquello era mentira.

Porque él sí habría hecho cualquier cosa por Pierrot.

Siempre lo hace.

El amor de Pierrot (GreenApple)Stories to obsess over. Discover now