La noche había caído sobre el castillo, pero en los aposentos de rhaenyra nadie parecía dispuesto a dormir.
Rhaenyra permanecía frente al fuego, con la mirada perdida entre las llamas, mientras su esposo Daemon observaba en silencio desde el otro extremo de la habitación. Durante semanas, los mismos murmullos habían recorrido los pasillos: sus hijos no eran legítimos. Que la sangre que corría por sus venas pertenecía a otro hombre. Que el apellido que algún día heredarían no les correspondía.
Rumores.
Mentiras.
Pero lo que más le dolía no era escucharlos sobre ella, sino sobre sus hijos.
-Estoy cansada -dijo finalmente, rompiendo el silencio-. Cansada de que susurren cada vez que Jacaerys entra en una habitación.
Su Daemon se acercó lentamente.
-Déjalos hablar.
Rhaenyra negó con la cabeza.
-No. Esta vez no.
Sus ojos se endurecieron.
-Quiero que quede claro para todos. Mis hijos son legítimos. Son nuestros hijos y nadie volverá a llamarlos bastardos sin pagar las consecuencias.
Él la miró fijamente, comprendiendo que aquello ya no era simplemente una cuestión de rumores. Era una declaración de guerra.
-Entonces acabaremos con esos rumores -respondió-. De una vez por todas.
Rhaenyra respiró profundamente. Sabía que la corte podía convertir una mentira en verdad si se repetía suficientes veces. Y estaba dispuesta a destruir a cualquiera que intentara arrebatarle la legitimidad de sus hijos.
Sin embargo, aquella noche aún tenía otra noticia que ocuparía sus pensamientos.
-Hay algo más -dijo Daemon esposo.
Ella levantó la mirada.
-¿Qué?
-Tu hermana.
Por primera vez en toda la noche, la dureza de su expresión desapareció.
-¿Daenys?
-Ha regresado de Pentos.
El corazón de rhaenyra dio un vuelco.
Daenys.
Su hermana menor. La muchacha que había partido años atrás y cuya ausencia había dejado un vacío imposible de ignorar.
-¿Ya está aquí? -preguntó con una mezcla de incredulidad y emoción.
Él asintió.
Una sonrisa pequeña apareció en los labios de rhaenyra.
-Quiero verla.
-Lo sé.
Rhaenyra caminó hacia la ventana, contemplando las luces del castillo.
-Ha pasado demasiado tiempo...
Daenys había partido siendo apenas una niña y ahora regresaba convertida en una joven de la misma edad que su propio hijo mayor, Jacaerys. Aquello hacía que el regreso resultara todavía más extraño.
Su hermana y su hijo habían nacido con apenas unos meses de diferencia, pero habían crecido en mundos completamente distintos.
Jacaerys había crecido bajo la mirada de la corte, rodeado de títulos, deberes y enemigos.
Daenys había crecido lejos de ellos, en Pentos, sin conocer las intrigas que ahora amenazaban con devorar a su familia.
Rhaenyra sonrió al imaginar el momento en que volvería a abrazarla.
Sin saber que el regreso de Daenys no traería solamente alegría.
Porque algunas personas regresaban a casa después de años...
Y otras regresaban para cambiarlo todo.
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Forbidden by Blood | JACAERYS VELARYON
FanfictionDaenys solo quería amarlo. Jacaerys solo quería elegirla. Pero había un obstáculo imposible de ignorar: rhaenyra, su propia hermana. Daenys se enamora del hijo de aquella que algún día llevará la corona. Un amor prohibido que crece en secreto, mient...
