Corría el año 2019. El ambiente en la casa del tema.x era eléctrico, como siempre, pero ese día se sentía algo diferente. Carlitos, con esa energía que lo caracteriza, entró a la sala donde estaba Madison, quien apenas empezaba a integrarse al grupo.
-¡Madison! Ven acá, te quiero presentar a alguien -dijo Carlitos con una sonrisa pícara, señalando a un chico que acababa de entrar por la puerta.
Era Lukas. En cuanto sus miradas se cruzaron, hubo una conexión inmediata. Lukas, con su carisma natural, se acercó y, tras un saludo sencillo, empezaron a hablar como si se conocieran de toda la vida. Carlitos, sin saberlo, acababa de unir a dos personas que, con el tiempo, se volverían inseparables.
Los meses pasaron volando entre retos, risas y grabaciones. Se convirtieron en mejores amigos; eran ese dúo que siempre encontrabas compartiendo confidencias en un rincón o riéndose de las bromas de los demás. Pero, como suele pasar en la team.x, la línea entre la amistad y algo más empezó a volverse borrosa.
Llegó el 2021. El mundo se sentía distinto, pero para ellos, lo más importante era lo que estaban construyendo juntos. Una tarde, bajo el pretexto de grabar un video para el canal, se encontraron solos en el jardín. La complicidad era evidente, ya no eran solo amigos que se contaban secretos; se miraban con una intensidad que lo decía todo.
Lukas, armándose de valor, tomó la mano de Madison y, con esa honestidad que lo define, le confesó lo que sentía desde hacía tiempo. Madison, con el corazón a mil por hora, supo en ese instante que no quería estar con nadie más. Ese día, entre risas nerviosas y miradas cómplices, formalizaron su relación. Se hicieron novios, sellando un capítulo que cambiaría para siempre la dinámica del team.x¡
La noticia de que Madison y Lukas eran novios corrió como pólvora por la casa. Mientras algunos celebraban, otros no estaban tan seguros de cómo tomarlo.
Carlitos, al enterarse, se quedó un momento en silencio. Por un lado, estaba feliz por sus amigos, pero por otro, una punzada de celos le recorrió el cuerpo; después de todo, él había sido quien los presentó y siempre había tenido un cariño especial por Madison. Yankee, por su parte, se limitó a cruzar los brazos y mirar hacia otro lado, claramente molesto, sintiendo que su oportunidad se había esfumado.
Pero el momento de la verdad llegó cuando Fede, con esa mirada seria que solo pone cuando se trata de su "pequeña" Madison, llamó a Lukas a su oficina. El ambiente estaba pesado.
-Siéntate, Lukas -dijo Fede, cruzando los dedos sobre el escritorio.
Lukas, aunque siempre era seguro de sí mismo, esta vez se notaba algo nervioso. Sabía lo que significaba Madison para Fede.
-Mira, Lukas -comenzó Fede, inclinándose hacia adelante-. Sabes que te quiero como a un hijo y que confío en ti, pero Madison es mi mundo. La he visto crecer y no voy a permitir que nadie le rompa el corazón. Si vas a estar con ella, quiero que me prometas, mirándome a los ojos, que vas a cuidarla, que la vas a respetar y que, pase lo que pase, nunca le vas a hacer daño.
Lukas tragó saliva, pero luego enderezó la espalda y miró a Fede con total determinación.
-Te lo prometo, Fede -respondió Lukas con firmeza-. Madison es lo mejor que me ha pasado y voy a dar todo de mí para hacerla feliz y protegerla siempre. Tienes mi palabra.
Fede lo observó por un largo segundo, buscando alguna duda en sus ojos, hasta que finalmente soltó un suspiro y le dio una palmada en el hombro.
-Más te vale, Lukas. Porque si le haces daño, te las verás conmigo.
Lukas salió de la oficina de Fede con el corazón latiendo a mil, pero con una paz interior que no esperaba. Caminó por el pasillo hasta encontrar a Madison, quien lo esperaba cerca de la sala, nerviosa por cómo habría ido la charla con su papá. Al ver a Lukas, corrió hacia él y lo abrazó con fuerza.
-¿Qué te dijo? -preguntó ella, mirándolo a los ojos con preocupación.
Lukas le sonrió, esa sonrisa que solo ella lograba sacarle, y le tomó las manos con delicadeza.
-Tu papá es un hombre protector, Madison, pero le prometí que te cuidaría más que a nada en este mundo -le confesó mientras le acariciaba la mejilla-. Y no solo se lo prometí a él, te lo prometo a ti ahora mismo.
Madison lo miró con curiosidad, sintiendo cómo el ambiente se volvía mágico. Lukas respiró profundo y, con una seguridad que dejó a Madison sin aliento, continuó:
-Sé que somos jóvenes, pero tengo claro lo que quiero. Te prometo, Madison, que vamos a durar muchísimo tiempo. Vamos a crecer juntos, a superar cada reto de la Vecibanda y a cumplir todos nuestros sueños.
Se acercó un poco más a su oído y, en un susurro cargado de sinceridad, añadió:
-Te prometo que, cuando llegue el momento, nos vamos a casar. Vamos a formar nuestra propia familia, adoptaremos a dos niños para darles todo nuestro amor, y tendremos a nuestra propia hija. Ese es mi plan de vida, y no veo a nadie más a mi lado para hacerlo realidad que no seas tú.
Madison sintió que las lágrimas de felicidad se le acumulaban en los ojos. No era solo una promesa de novios, era una promesa de vida. En ese momento, el resto de la casa parecía no existir; solo estaban ellos dos, sellando su futuro con palabras que se sentían como un juramento eterno.
Lukas se acercó lentamente, dándole a Madison el tiempo necesario para responder. Cuando sus labios se encontraron, el mundo exterior simplemente desapareció. Fue un beso largo, lleno de todas esas promesas que acababan de hacerse, un beso que sellaba su compromiso y que dejaba claro que, para ellos, no había nadie más. Era un momento de pura conexión, donde el resto de el team.x parecía estar a kilómetros de distancia.
Sin embargo, no estaban tan solos como creían.
Desde el pasillo, Carlitos y Yankee se habían quedado paralizados observando la escena. Carlitos bajó la mirada, sintiendo una mezcla de tristeza y resignación; sabía que, aunque le doliera, su oportunidad con Madison se había esfumado hace mucho tiempo y que ella realmente era feliz con Lukas. Suspiró profundamente, dándose cuenta de que la amistad que tenía con ambos era más importante que sus sentimientos personales.
Yankee, por su parte, apretó los puños por un segundo, pero al ver la expresión de paz y felicidad en el rostro de Madison, su actitud cambió. Entendió que forzar las cosas solo destruiría el grupo. Se pasó la mano por el cabello, soltó un suspiro pesado y miró a Carlitos.
-Supongo que ya no hay nada que hacer, ¿verdad? -murmuró Yankee, con una media sonrisa amarga pero sincera-. Se ven bien juntos, hay que admitirlo.
Carlitos asintió lentamente, dándole una palmada en el hombro a su amigo.
-Tienes razón. Lo mejor es aceptarlo y dejar que sean felices. Después de todo, somos un equipo.
Ambos se dieron la vuelta y caminaron hacia la cocina, dejando que Lukas y Madison disfrutaran de su momento. Habían aceptado la realidad: el team.x seguiría unida, pero el corazón de Madison ya tenía dueño y no había vuelta atrás.
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Nuestras primeras sombras
RomanceNuestras primeras sombras (Libro I de la Saga "sombras") En un mundo donde la luz parece esconder más de lo que revela, los secretos del pasado comienzan a cobrar vida propia. Nuestras primeras sombras nos sumerge en una historia donde los protagon...
