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ㅤEso había sido MUY vergonzoso, o al menos eso era al parecer del querido Jeon que venía de haber sido cruelmente rechazado por Kim frente a todos, según sus palabras.
Los ojos imaginarios encima de él lo atormentaban a lo largo de ese poblado pasillo que parecía un mar tormentoso que le impedía llegar con la rapidez que quisiera hacia la salida de la universidad. Él quería... No, él NECESITABA salir de ahí, correr a los brazos de Rose y llorar como un bebé al que le quitaron su dulce favorito.
Mientras, por el otro lado, Kim estaba viendo el dulce en su mano que el chico le había lanzado en la cara como una rabieta del castaño. Jungkook era adorable a su vista, pero no entendía por qué el pequeño obsequio tan repentino y más un dulce con maní, teniendo este una alergia a ello.
— ¿Y el querido obsequio de quién es? — Interrumpió los pensamientos del pelinegro su querido amigo Hoseok, que lo invadía poniendo su brazo sobre sus hombros. — Déjame ver qué tenemos aquí...
Tal cual, Jung le arrebató el dulce a Namjoon y soltó una fuerte carcajada al ver el ingrediente especial que le impedía su ingiero al destinatario.
— Creo que alguien te odia. — exclamó con una sonrisa burlesca.
Kim le arrebató el dulce y lo dejó caer sobre la mesa, al igual que su cuerpo sobre la silla de la cafetería. — No creo que Jungkook me odie.
Los enormes ojos de Hoseok miraron con asombro al contrario, engrandeciendo una sonrisa radiante que gritaba: "lo sabía". Hoseok ya tenía la sospecha de algún tipo de amor de parte de alguno de los dos protagonistas, siendo evidente por las miraditas atentas que el castaño le daba a su amigo.
— Entonces... — Hizo una pausa, según él, suspensiva. — ¿Tú y Jungkook?
El pelinegro lo miró de la manera más inexpresiva posible. Claramente ese comentario, percibido como un chiste, no le había generado gracia alguna a Joon.
— ¿Qué? ¿O acaso lo rechazaste? — Al no recibir respuesta, continúo. — Oww, pobrecito Jungkook. Creo que alguien necesitará consolarlo porque su crush lo rechazó.
— Déjate de payasadas.
Hoseok sabía perfectamente que no hubo rechazo alguno, pero la táctica de asumir lo contrario era lo que siempre le funcionaba para hacer hablar a Namjoon. — ¿Entonces qué pasó?
Un silencio tedioso para el pelirrojo se formó en la conversación. Ese vacío le daba a entender que, obviamente, ni Namjoon sabía qué había pasado, o solamente había perdido la confianza o las palabras para soltar la lengua.
Kim lo único que pudo hacer fue colocar su codo sobre la mesa y sostener su mentón, su mirada perdida entre lo que se le atravesara en los ojos. ¿Qué era eso para Jungkook? Para Kim simplemente era un presente como agradecimiento o lo que el menor quisiera decirle, pero... ¿por qué reaccionó así?, ¿tan adolorido? No era capaz de rechazar al menor, pero, hay que ser honestos, eso ni siquiera es un tipo de confesión.
— ¿Tú crees que de verdad se haya confesado?
— ¿Acaso dar un chocolate es lo mismo que decir "te amo, cásate conmigo, Kim Namjoon, bésame y tengamos 7 hijos y 8 perros"?
Esos achinados ojos del pelinegro fulminaron a Hoseok, que lo amenazó con tan solo mirarlo — ¿Que un chocolate qué?
— Ehhh, que es un regalo muy bonito y que lo significa todo. — Respondió con burla.
— ... Hoseok.
— ¿Qué?
— Mejor ve a tragarte algo o yo mismo te doy de comer una silla.
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Por una noche contigo.
FanfictionUn pequeño enamoramiento de Jungkook hacia Namjoon, dos universitarios con un grupo de amigos muy entrometido que podrá posponer más el romance tan soñado de Jeon.
