Aquí estaré

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Todos los días despertaba cansada.

Agobiada.

Irritada.

¿Era normal sentirse así todos los días de manera constante?, no estaba enferma. No tenía ningún síntoma externo como fiebre, tos o estornudos. Simplemente sentía mucho cansancio.

Anemia.

Como si no fuera suficientemente triste casi todos los días, ahora con este problema de salud le había decaído más el ánimo. Una cosa era suponerlo, pero otra muy diferente saber que así es.

¿Cómo le diría a sus padres esta noticia? Seguramente se sentiría un estorbo. Como si sus padres no estuvieran tan ocupados en el presente, ahora ella llegaba a ser una carga más para ellos.

Limpió su lágrima con una sonrisa triste. ¿Por qué tenía anemia?

— Lo siento mucho, mamá y papá.— Pronunció Zephyr con tristeza mientras mostraba los resultados de sus análisis de sangre.— Les fallé.

Esperaba una expresión de decepción por parte de sus padres, pero sus reacciones fueron muy diferentes a los que imaginó.

— Oh... Mi pequeña dama.— Susurró Hiccup para cortar la distancia junto con Astrid.— No, perdonanos a nosotros.

— ¿A ustedes?, ¿Por qué?, Me he descuidado sola la salud.

— Te hemos enseñado a ser responsable de tus propias acciones y decisiones. Pero este es un tema delicado, es de salud.— Comentó Astrid abrazándola por otro lado.— Además, tienes 16 años. Sigues siendo nuestra responsabilidad. Debimos haber notado tu padre y yo que no comías tanto. O que te saltabas las comidas.

— No quería preocuparlos... Yo solo... Solo...— Intentó hablar pero fue inutil. Sus lágrimas cayeron por sus mejillas y su garganta bloqueó la salida de sus cuerdas vocales por unos segundos.— Fallé.

— No lo veas así mi cielo.— Pronunció Astrid con empatía.— Esto es un problema de salud que tiene solución.  Vamos a encargarnos de cuidarte tu papá y yo. Ya nada de saltarse las comidas, si tienes antojo de algo puedes decirnos para prepararte algo que se te pueda antojar.

— Hoy iré a la despensa.— Comentó Hiccup revisando su celular.— Tengo un amigo nutriólogo y me comenta que lo que puede ayudarte a aumentar la hemoglobina son las carnes rojas, como el hígado y carne molida de res. También las verduras verdes como espinaca, acelga, brócoli.

Zephyr los observó extraña.

— ¿No están enojados?— Cuestionó con confusión.— Estoy enferma por mi propia culpa. Estaba consciente que no estaba comiendo bien.

— No te castigues con eso Zephyr.— Habló Astrid con cariño.— Y no, no estamos enojados. Estamos dispuestos a ayudarte a sanar, a recuperar tus energías y a salir adelante. Si tienes problemas, no olvides que tu padre y yo estaremos siempre para ti para apoyarte.

Zephyr los miró con una sonrisa sincera y lloró más fuerte al ver las expresiones de su padre.

¿Desde cuándo había permitido que los pensamientos negativos le hicieran ver cosas falsas como si fueran reales?

La realidad es que ahí estaban sus papás, frente a ella. Con expresiones de preocupación pero con palabras llenas de tranquilidad.

— Los quiero mucho.— Correspondió finalmente sus abrazos y lloró con libertad.

— También te amamos, Mi pequeña dama.— Susurró Hiccup besando con amor su frente.— Siempre has sido una mujercita muy inteligente, y que puede con todo. Pero no queremos una hija perfecta. Queremos que estés simplemente bien.

— Sí. Vamos a sacarte de esa enfermedad y te vamos a acompañar en cada avance. No estás sola, pequeña.

Y era real. No estaba sola.

Durante los siguientes días, Hiccup y Astrid hablaron con la institución para informar que su hija se encontraba enferma.

Por este mes la dejarían descansar, la acompañarían en cada momento.

— ¡Te traigo una sopa rics en verduras!— Pronunció Hiccup entrando en la habitación de su hija.

Zephyr tomó asiento en su cama mientras observaba la bandeja de comida.

— No lo preparó mamá, ¿Verdad?— Preguntó con cautela sacando una risa de su padre.

— Tranquila, mi pequeña dama. Lo he preparado yo. Sé que aún en el día de hoy, no te acostumbras a la sazón de tu mamá.— Respondió Hiccup mientras besaba su cabello con mimo.— Espero que lo disfrutes. Llámame cuando termines. Estaré en la planta baja trabajando.

— Muchas gracias papá...— Sonrió nuevamente antes de que su padre desapareciera tras la puerta.

En otros días, su mamá llegaba a su habitación para platicarle de los chismes familiares que existían así como ambas descubrieron que les gustaban las novelas. Por lo que una vez que su madre terminaba de trabajar, paseaba a la habitación de su hija para ver un maratón de una novela.

Sus hermanos también estaban al pendiente de ella. Los cuatrillizos hacían los papeles de sirvientes, y cualquier necesidad que Zephyr tuviera, los 4 se encargaban de ejecutar las tareas.

Su hermano Nuffink también era muy atento. Siempre buscando cómo hacerle compañía con temas interesantes en los que ambos pudieran disfrutar.

Y gracias a todas esas atenciones, Zephyr se atrevió a ir nuevamente al consultorio de análisis clínicos para recibir una mejor noticia.

Su hemoglobina había aumentado significativamente, por lo que prácticamente estaba casi sanada. Sonrió ante su resultado, estando más calmada, más energética, más tranquila. Y salió finalmente hacia el exterior.

Frente a ella estaban sus padres con una sonrisa llena de confianza esperando por ella.

Podría decirse que ya era una señorita grande de 16 años, pero agradecía infinitamente que sus padres siguieran atentos a ella y por su bienestar.

No hubiera logrado el gran avance si no fuera por ellos.

— Aquí estaré.— Pronunciaron Hiccup y Astrid cuando recibieron a su hija mayor en un gran abrazo.

Siempre estarían para ella.

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⏰ Last updated: 2 days ago ⏰

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