El eco de los pasos apresurados resonaba en los pasillos de piedra de las mazmorras. Severus caminaba con la vista fija en el suelo, apretando una pila de pergaminos contra su pecho. Quería llegar rápido a la biblioteca antes de que el toque de queda lo atrapase, pero una sombra conocida le cortó el paso de golpe.
-Miren lo que nos encontramos aquí -la voz de James sonó chillona, cargada de una burla pesada-. El "beta" caminando como si fuera dueño del colegio.
James dio un paso al frente. Su postura proyectaba la prepotencia típica de quien se sabe respaldado, pero sus ojos denotaban un resentimiento oscuro. A su lado, Sirius mantenía los brazos cruzados con una sonrisa arrogante, luciendo con orgullo su imponente aura de alfa de sangre pura, mientras que Remus se mantenía un paso atrás, con la mirada baja y el rostro pálido, fingiendo neutralidad.
-Déjame en paz, Potter -respondió Severus, intentando esquivarlo, pero James le bloqueó el paso bruscamente con el hombro.
-¿Paz? No creo que te merezcas ninguna paz -escupió James, dando un paso más hacia él.
James liberó una ráfaga de sus feromonas de omega, un aroma dulzón que buscaba perturbar a cualquiera, mezclándolo con el peso de la influencia de su grupo.
-No eres más que un error, Snape. Ni alfa, ni omega, ni siquiera un beta decente. Eres defectuoso -continuó James con veneno, acercando su rostro al de Severus para intimidarlo-. Y aun así tienes el descaro de pasearte por aquí como si valieras algo. ¿Crees que por estar cerca de ella vas a conseguir algo? Lily nunca miraría a una basura inútil como tú.
-James, vámonos... no vale la pena -murmuró Remus con la voz apagada, intentando intervenir sin llamar demasiado la atención.
-Cállate, Remus -lo cortó Sirius con dureza, sin apartar los ojos de la escena-. Deja que James se divierta un poco. Este cuervo necesita que le recuerden su lugar.
James empujó a Severus contra la pared de piedra. El impacto le sacó el aire de los pulmones a Severus y los pergaminos cayeron al suelo desparramándose. James sonrió con satisfacción al ver la debilidad en el rostro del pelinegro, disfrutando el momento de dominio sobre alguien que detestaba con el alma.
-Mírate, ni siquiera puedes defenderte -se burló James, alzando la voz para que el pasillo resonara-. Eres patético.
-Suficiente -una voz fría y dominante cortó el aire como un látigo.
Las palabras no llegaron solas. Una oleada aplastante y pesada de feromonas alfas inundó el pasillo de inmediato. El aire se volvió espeso, cargado con el aroma de madera quemada y especias puras.
James se congeló al instante. Su rostro perdió todo el color al girarse y ver a Lily y Liam caminando a la par.
Los gemelos pelirrojos avanzaban con pasos firmes. Ambos emanaban una fuerza alfa combinada que sofocaba cualquier intento de resistencia. Lily tenía los ojos verdes encendidos en rabia pura, mientras que Liam mantenía una expresión calculadora y peliaguda, con una sonrisa helada que prometía peligro.
-L-Lily... -alcanzó a articular James, dando un paso atrás por instinto. El orgullo de su omega se desmoronó por completo ante la presencia de la chica que amaba.
Lily ni siquiera lo miró a los ojos. Pasó por su lado como si fuera invisible, dedicándole una mirada de absoluto desprecio que le atravesó el pecho al azabache.
-Apestas a desesperación, Potter -dijo Liam con voz grave, interponiéndose entre James y Severus-. Da un paso más hacia él y te juro que no vas a necesitar tu estatus de omega para terminar en la enfermería.
Sirius dio un paso al frente para encarar a Liam, apretando los puños, pero la presión alfa de los dos gemelos juntos era demasiado grande incluso para su orgullo. Lily se agachó frente a Severus, tomando su brazo con delicadeza pero con una firmeza que no admitía objeciones.
-¿Estás bien, Sev? -preguntó ella, cambiando su tono a uno suave pero cargado de posesión.
-Estoy bien... no necesitaba que... -intentó decir Severus, temblando levemente.
-Silencio -interrumpió Liam, tomándolo del otro brazo y levantándolo del suelo con facilidad-. Nos vamos de aquí.
Lily caminó al lado de Severus mientras Liam lo sostenía, dejando a James parado en medio del pasillo, devastado, viendo cómo la mujer que adoraba se alejaba protegiendo al chico que él tanto odiaba.
Los gemelos empujaron a Severus dentro de sus aposentos privados y cerraron la puerta de madera pesada con un golpe seco. El cerrojo sonó, aislando el lugar del resto del castillo.
El ambiente dentro de la habitación estaba saturado. El aroma de los dos alfas se concentraba en las paredes, volviendo el aire caliente y sofocante.
-No tenían que hacer eso enfrente de todos -murmuró Severus, tratando de retroceder, pero su espalda chocó contra la puerta cerrada.
-¿Ah, no? -Liam se acercó a paso lento, desabrochándose los primeros botones de la camisa-. Ese imbécil te puso las manos encima, Severus. ¿Creías que nos íbamos a quedar mirando?
-Soy un beta, puedo cuidarme solo -protestó Severus, aunque su voz traicionó su confianza al quebrarse un poco.
-Un beta no se pone así solo con oler a otros alfas -dijo Lily, acercándose por el frente hasta quedar a milímetros de su rostro.
Lily alzó la mano y presionó dos dedos contra el cuello de Severus, justo sobre la arteria carótida. El pulso del pelinegro estaba desbocado.
-Tu cuerpo está respondiendo, Sev -susurró Lily, rozando sus labios contra la mejilla de Severus-. Tus mejillas están rojas, tu piel está ardiendo... y tu aroma recesivo finalmente está saliendo.
-No... no es verdad... -Severus apretó los dientes, sintiendo cómo sus piernas comenzaban a debilitarse. La combinación del aroma de Lily y Liam estaba activando algo en su biología que nunca antes había sentido con tal intensidad.
Liam se colocó justo detrás de Severus, pegando su pecho contra la espalda del pelinegro. Deslizó una mano grande por la cintura de Severus, apretándolo contra su cuerpo mientras bajaba la cabeza para morder suavemente el lóbulo de su oreja.
-Escúchame bien -murmuró Liam con voz cavernosa, haciendo vibrar la espalda de Severus-. Eres nuestro. Ni de Potter, ni de Black, ni de nadie más.
-Mírame a mí, Severus -exigió Lily, tomando la barbilla del pelinegro para obligarlo a mirarla-. A él no le prestes atención. Yo fui la primera que vio lo que realmente eres.
-Él me pertenece a mí tanto como a ti, Lily -protestó Liam, apretando más el agarre en la cintura de Severus y pasando su mano por el abdomen del pelinegro hacia abajo, sintiendo la calidez que emanaba de su cuerpo.
-Es mío -repitió Lily con terquedad, inclinándose para atrapar la boca de Severus en un beso hambriento y dominante.
Severus soltó un gemido ahogado contra los labios de Lily. El beso era profundo, lleno de la autoridad de una omega dominante que se comportaba con la ferocidad de un alfa. Al mismo tiempo, la mano de Liam se coló por debajo de la pretina de los pantalones de Severus.
-Ah... -Severus intentó apartar la cabeza, pero la mano de Liam en su cadera lo mantuvo anclado.
-Miren esto... -dijo Liam con una sonrisa de satisfacción, deslizando sus dedos por la piel tibia de la ingle de Severus hasta notar la humedad que empezaba a brotar espontáneamente-. Tu cuerpo de recesivo sabe perfectamente a quién le pertenece. Estás chorreando para nosotros y ni siquiera hemos empezado.
-Ese aroma es delicioso, Sev -murmuró Lily, bajando sus besos por el cuello de Severus mientras con una mano comenzaba a desabrochar la túnica del pelinegro-. Vas a quedarte aquí esta noche. Nos vas a dar toda tu atención a los dos.
-Espren... no puedo... -suplicó Severus, pero su cuerpo ya no respondía a su mente; la estimulación de los dos alfas sobre sus puntos sensibles lo tenía bordeando el colapso.
-Sí puedes -sentenció Liam, pegando sus labios al otro lado del cuello de Severus mientras sus dedos comenzaban a presionar suavemente su entrada mojada-. Y lo vas a disfrutar.
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Entre Alfas Y Sombra
FanfictionLili, alfa. Liam, alfa. Severus, beta. En Hogwarts, Severus Snape está acostumbrado a soportar las burlas y humillaciones de James Potter. Pero esta vez las cosas serán diferentes. Con dos gemelos pelirrojos dispuestos a desafiarlo y James Potter em...
