Malak comenzó su primer año de la ESO. Llegó sin amigos, sin conocer a casi nadie y con la sensación de que todo el mundo la observaba. Adaptarse no fue fácil, pero poco a poco empezó a encontrar su lugar.
Y entonces conoció a José Antonio.
José era su profesor de Tecnología. Al principio no le cayó especialmente bien. Le parecía serio, cansado y un poco borde. Sin embargo, con el tiempo, Malak empezó a conocer otra versión de él. Sus bromas, su sarcasmo, su sonrisa poco frecuente, su eterno café entre las manos... pequeños detalles que terminaron significando mucho más de lo que ella esperaba.
José fue una de las personas que la ayudó a sentirse vista durante una época en la que se sentía completamente invisible.
El problema fue que aquel año terminó.
Malak nunca llegó a despedirse correctamente de él. Creía que volvería a verlo cuando empezara el siguiente curso, pero las cosas no salieron como esperaba. Su vida la cambió de instituto y, con ella, desaparecieron sus amigos, sus profesores y todas aquellas pequeñas rutinas que había construido.
Pero José Antonio se quedó en su cabeza.
Pasaron meses. Malak intentó seguir adelante, pero cuanto más intentaba dejar atrás aquella etapa, más difícil le resultaba soltarla. Lo que empezó como nostalgia terminó convirtiéndose en algo mucho más complicado.
Y aunque José probablemente siguió con su vida sin imaginar cuánto había significado para ella, Malak nunca consiguió cerrar del todo aquel capítulo.
Hasta que llegó su primer día de 4º de la ESO.
Ella pensaba que aquel año sería simplemente otro comienzo.
No sabía que el pasado estaba a punto de aparecer frente an ella, después de tres años, como si nunca se hubiera ido.
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El Nudo
FanfictionTres años fueron suficientes para aprender a olvidar. O eso creía.
