Mientras el duque de Hastings paseaba con orgullo exhibiendo al varón que aseguraba su linaje tras años de trágicos embarazos para su esposa, la llegada de Arabella fue un milagro silencioso. Fue acogida únicamente por el amor incondicional de una f...
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El nacimiento de Simon Arthur Henry Fitzranulph Basset, conde de Clyvedon, fue recibido con grandes celebraciones y el repicar de campanas que resonaron durante horas. Pero ese mismo día, bajo un cielo sereno que presagiaba un destino muy distinto, nacía en un modesto hogar de la campiña inglesa su prima lejana: Arabella Collins.
Mientras el duque de Hastings paseaba con orgullo exhibiendo al varón que aseguraba su linaje tras años de trágicos embarazos para su esposa, la llegada de Arabella fue un milagro silencioso. Fue acogida únicamente por el amor incondicional de una familia que valoraba la vida y la salud muy por encima de las coronas o los títulos nobiliarios. Simon era el heredero de uno de los ducados más antiguos y ricos de Inglaterra, destinado a una vida de exigencias brutales y frialdad paternal. Arabella, en cambio, creció rodeada de la sencillez del campo, con la libertad de correr entre los prados y aprendiendo que el verdadero valor de una persona no reside en los blasones de su cuna, sino en la fuerza de su carácter.
A pesar de compartir la misma fecha exacta de nacimiento, la alta sociedad londinense solo tenía ojos para el futuro duque, considerando a la rama de Arabella como un simple pie de página en el extenso y aristocrático árbol genealógico de los Basset. Sin embargo, esta historia no pertenece al heredero de Hastings. Esta es la historia de la joven que nació a su sombra y que, con el tiempo, se negaría a pasar desapercibida.
El verdadero destino de Arabella no estaba en los salones de Clyvedon, sino en cruzar su camino con un hombre que cargaba sobre sus hombros un deber tan asfixiante como el de su primo. Anthony Bridgerton, un joven vizconde marcado por la prematura muerte de su padre y aterrorizado por el peso de su propio legado familiar, jamás imaginó que la prima olvidada de su mejor amigo sería la única mujer capaz de desafiar sus rígidas reglas. Mientras las celebraciones por el nacimiento de Simon dictaban el inicio de una era para el ducado, el primer suspiro de Arabella firmó en silencio una promesa: la de que las verdaderas protagonistas son aquellas dispuestas a poner el mundo de un estricto vizconde de cabeza.
Arabella's got a 70s head
But she's a modern lover, it's an exploration, she's made of outer space
And her lips are like the galaxy's edge
And a kiss the colour of a constellation fallin' into place
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