Min Yoongi siempre estaba molestando a Jimin.
No había un día en el colegio en el que Jimin pudiera pasar cerca de él sin recibir algún empujón, un insulto o una burla. A veces Yoongi le quitaba alguna cosa de las manos solo para obligarlo a perseguirlo, otras veces le daba un golpe en el hombro al pasar. Incluso había llegado a patearle la mochila mientras caminaba, haciendo que sus libros terminaran esparcidos por el suelo.
Y lo peor de todo era que lo hacía simplemente porque podía.
Jimin ya no lo soportaba.
Cada vez que escuchaba las risas de Yoongi detrás de él, sentía que el estómago se le hacía un nudo. Quería enfrentarlo, decirle que lo dejara en paz, preguntarle por qué se ensañaba tanto con él. Sin embargo, nunca se atrevía.
Sabía que quejarse solo conseguiría empeorar las cosas.
Por eso, cuando Yoongi se acercaba, Jimin bajaba la mirada y fingía que no lo había visto. Recogía sus cosas en silencio cuando se las tiraban al suelo y soportaba las burlas sin responder. Había aprendido que quedarse callado era mucho más seguro que defenderse.
-¿Cómo estás hoy, Jimin? -escuchó una voz detrás de él.
Jimin se tensó inmediatamente.
No necesitaba girarse para saber quién era.
Siguió caminando, apretando con fuerza las correas de su mochila, esperando que Yoongi se cansara y lo dejara tranquilo por una vez.
Pero Yoongi nunca parecía cansarse.
Se acercó hasta quedar a su lado y, sin previo aviso, le dio un pequeño empujón con el hombro.
Jimin perdió el equilibrio por un instante.
-¿No escuchaste? Te estoy hablando.
Jimin levantó apenas la mirada, pero enseguida volvió a bajarla.
-Déjame en paz...
Su voz fue tan baja que casi se perdió entre el ruido del pasillo.
Yoongi sonrió.
-¿Qué dijiste?
Jimin no respondió.
-No dije nada...
Yoongi soltó una risa corta y se inclinó un poco hacia él.
-Eso pensé.
Jimin intentó seguir caminando, pero Yoongi se adelantó y se colocó frente a él, obligándolo a detenerse. Luego levantó la mano y empezó a empujarle la cabeza con dos dedos, una y otra vez, como si estuviera tratando de hacerle perder la paciencia.
-Más te val no decirle nada a la coordinadora, rubio de pacotilla...
-No lo haré... Pero ya déjame-murmuró Jimin, apartándose apenas.
-¿Qué pasa? ¿Te molesta que te hable?
Jimin bajó la cabeza, apretando los labios. No quería darle una respuesta que pudiera usar en su contra, así que se quedó mirando el suelo.
Yoongi sonrió al verlo tan callado.
Entonces, antes de que Jimin pudiera reaccionar, metió la mano en el bolsillo de su uniforme y le quitó el celular.
-¡Oye! Devuélvemelo.
Jimin intentó arrebatárselo, pero Yoongi levantó el brazo, manteniéndolo fuera de su alcance.
-Tranquilo. Solo quiero ver qué escondes tanto.
-No tienes derecho a revisar mis cosas.
-¿Ah, no?
Yoongi observó la pantalla bloqueada y luego miró a Jimin con una sonrisa burlona.
-A ver si tu famoso Face ID funciona.
-Yoongi, no...
Pero ya era demasiado tarde. Yoongi acercó el celular al rostro de Jimin y, en cuanto la pantalla se desbloqueó, soltó una carcajada.
-Vaya, vaya. Qué fácil.
Jimin se puso rojo de la vergüenza y volvió a intentar quitárselo.
-¡Dámelo!
-Espera, no seas impaciente.
Yoongi abrió la cámara y giró el teléfono hacia ambos. Jimin se quedó inmóvil al ver que estaba activando la cámara frontal.
-¿Qué estás haciendo?
-Vamos a tomarnos unas fotos como buenos amigos que somos.
Jimin lo miró con incredulidad.
-¿Amigos?
-Sí. O, mejor dicho... -Yoongi inclinó la cabeza, fingiendo pensarlo-, somos novios, ¿crees?
-¡¿Qué?!
Jimin levantó la voz, completamente escandalizado.
Yoongi soltó otra carcajada y, antes de que Jimin pudiera protestar de nuevo, lo sujetó por el hombro y acercó sus rostros frente a la cámara.
-Sonríe, rubio de pacotilla.
-¡No voy a sonreír!
-Entonces saldrás horrible.
-¡Devuélveme mi celular!
Yoongi tomó la primera foto justo cuando Jimin intentaba apartarse. En la pantalla apareció la imagen de ambos: Yoongi sonriendo con descaro y Jimin con el rostro rojo, los ojos muy abiertos y una expresión de absoluto horror.
Yoongi la observó y sonrió satisfecho.
-Mira qué bonita. Parecemos una pareja de verdad.
-Bórrala ahora mismo.
-Ni hablar. Esta será mi nueva foto favorita.
Jimin volvió a bajar la cabeza, sintiendo que las orejas le ardían.
Yoongi, todavía sosteniendo su celular, se inclinó hacia él y añadió en voz baja:
-Y más te vale no contarle a nadie que te lo quité. Si lo haces, tomaré muchas más.
Jimin apretó los puños, frustrado.
-Te odio.
-Lo sé -respondió Yoongi, devolviéndole por fin el teléfono-. Pero aun así no puedes dejar de mirarme.
Jimin levantó la cabeza de golpe.
-¡Eso no es cierto!
Yoongi se alejó caminando hacia atrás, con una sonrisa divertida.
-Nos vemos luego, novio.
-¡No soy tu novio!
Las risas de Yoongi resonaron por el pasillo mientras Jimin se quedaba allí, abrazando su celular contra el pecho y deseando que el suelo se abriera para tragárselo.
