El juicio

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Draco alzó la cabeza con la misma soberbia que lo caracterizó desde niño. Observó a cada persona del lugar donde era juzgado y sonrió por lo que vio. Muchos de los presentes eran los que años atrás se desvivían por elogiar a los Malfoy. Reconoció a varios que besaron la túnica de Voldemort y a otros que alabaron siempre la supuesta sabiduría de Dumbledore; entre ellos, el Ministro Shacklebolt.

Paseó su mirada por los que se deleitaban como público con su juicio; Draco podría asegurar que eran los mismos que asistieron al de sus padres. Evitó esbozar una sonrisa, porque, gracias a Merlín y para fastidio de los presentes, ellos estaban libres. Lucius, como buen estratega, supo utilizar la información que poseía sobre los secuaces de Voldemort y cedió un porcentaje de la fortuna Malfoy para la reconstrucción del mundo mágico.

Potter habló por Narcissa; la valiente mujer que tuvo el coraje de mentirle a Voldemort en la cara para salvar a el Elegido. La acción que le concedió la libertad inmediata.

Sin embargo, su caso era otra cosa.

Draco escuchó al Salvador del Mundo Mágico contar cómo se negó a reconocerlo en la Mansión Malfoy, algo que consideró suficiente para que le otorgaran su libertad; pero cuando cuestionaron a Potter por lo ocurrido a finales de su sexto año, las palabras fluyeron, mostrándolo como un adolescente mimado, arrogante y seguro de su estatus de sangre pura.

El niño-que-vivió-para-joderlo expuso cómo permitió la entrada de los mortífagos a Hogwarts, detalló la versión que muchos tenían de la manera en que aceptó la Marca Tenebrosa y como estaba orgulloso de cumplir la misión que Voldemort le encargó y en la que, según Potter, por cobarde, falló: asesinar a Dumbledore. Por último, lo acusó de no defender a Granger cuando Bellatrix la torturó por ser una nacida de muggles.

Al testimonio del Salvador del mundo mágico le siguieron los de Granger y Weasley. El dichoso Trío Dorado que fue alabado desde su ingreso a Hogwarts. Los mismos que más de una vez quedaron impunes junto con los gemelos Weasley, y fueron recompensados con puntos para Gryffindor al romper las reglas, mientras las otras Casas eran reprendidas por acciones mucho menos reprobables.

Tan absorto estaba en sus pensamientos, que no oyó la pregunta del Ministro hasta que el auror a su lado lo sacudió.

—¡Señor Malfoy! ¡Responda a la pregunta! Ante las acusaciones, ¿cómo se declara?

Draco se irguió con calma y, con voz fuerte y clara, repuso:

—Yo, Draco Lucius Malfoy Black, futuro Lord de la Noble y Más Antigua Casa Malfoy, heredero por testamento directo de sus señores de las bóvedas y propiedades de las familias Lestrange y Prince —pronunció con orgullo cada frase, restregando en la cara a los imbéciles allí sentados que era y tenía mucho más que ellos—, me declaro INOCENTE de todos los cargos.

El salón estalló en gritos y acusaciones. Draco no se inmutó; ya no podía comportarse como un cobarde, tampoco como un niño caprichoso. Lo querían ver hundido y no les daría ese placer. El mallete resonó, acallando la algarabía, y Draco continuó antes de que Kingsley Shacklebolt pudiera formular otra pregunta.

—Yo, fui criado como la mayoría de los herederos de las casas pertenecientes a los Sagrados Veintiocho, y no me acomplejo de haber tenido lo que otros no pudieron. ¿Acaso en el actual mundo mágico nacer con galeones es un delito? Porque si es así, el señor Potter también debería ser señalado como culpable.

El tribunal se mantuvo en silencio. Nadie podía rebatir ese argumento, ya que Harry Potter recibía una buena cantidad de galeones por las regalías de las pociones inventadas por sus ancestros.

—Me acusan de ser un acosador en la escuela. Y sí, lo fui, porque cuando entras a Hogwarts, ser un Slytherin te pone una marca invisible de que eres un mago oscuro y peligroso. Un señalamiento alimentado por prejuicios como los que le fueron inculcados a Harry Potter por el guardabosques, Hagrid, o por Ronald Bilius Weasley, quien en el primer año de colegiatura se burló de mi nombre.

De Ángel a DemonioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora