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Dicen que en la Imperial Academy todos somos iguales.

Es la primera mentira que aprendí antes de siquiera poner un pie dentro de sus puertas.

El auto se detuvo frente a las enormes rejas negras de la academia. Sobre ellas descansaba el escudo dorado de la institución: una corona rodeada por ramas de laurel y, debajo, una frase grabada en latín.

Ordine et potestate.

Por orden y poder.

Bajé del auto y acomodé la correa de mi bolso sobre el hombro.

Frente a mí se extendía el campus de la Imperial Academy. Edificios antiguos de piedra, jardines perfectamente cuidados y cientos de estudiantes caminando con uniformes impecables.

No parecía un colegio.

Parecía un pequeño reino.

-¿Nerviosa? -preguntó mi madre desde el interior del auto.
La miré por encima del hombro.

-No.

Mentira.

Cerré la puerta antes de que pudiera seguir preguntando.

Había escuchado historias sobre este lugar durante años. Hijos de políticos. Herederos de grandes empresas. Familias con apellidos que aparecían constantemente en las noticias.

Incluyendo a la mía.

Y luego estaban los Imperiales.
La categoría más alta.
Los estudiantes que no necesitaban presentarse para que todos supieran quiénes eran.

Y yo...

Por supuesto que iba a estar ahí

Pero a que costo.
Pues todo tenía un precio.

Pero lo iba a hacer. Iba a entrar al imperial order, así tuviera que pagar con mi sangre...

Seguir sus reglas, fingir que caigo en ellas y aceptar sus mentiras, porque estaba acostumbrada, a las mentiras, mantener una sonrisa falsa , a fingir ser siempre perfecta.

La perfecta Eom Seo-Yeon.

Un nombre que nunca pasaría desapercibido.

A donde sea que vaya.

Sería imposible parecer un fantasma.



















Behind The Rules -JamesStories to obsess over. Discover now