El bar estaba abarrotado. Se respiraba una mezcla de alcohol, a cigarros ya apagados, a cuero de los asientos y a la madera de las paredes, a perfumes con sudor, y a humanidad, especialmente a humanidad. Apenas y se distinguía la barra al fondo del lugar, sumida entre las sombras de la gente que bailaba o conversaba, entre las botellas y los tragos que brillaban por el reflejo de las luces, tan frías pero cálidas, cambiantes con el ritmo de la fuerte música que sonaba.
Se supone que Jude había sido invitado por algunos miembros de su nuevo equipo a celebrar su debut en el Borussia Dortmund. Se sentía tímido, casi avergonzado de que sus colegas lo hayan arrastrado allí sabiendo que él aún no tenía la edad; "¡Vamos Bellingham! Te conseguiremos una v4g1n4 alemana, tú no tienes que hacer nada", "acompáñanos, volveremos temprano", "mira que te has anotado un gol ¡y en tu debut! Eso se tiene que festejar." Las súplicas de sus compañeros volvían a su mente ahora que yacía solo en la mesa. Unos habían salido a fumar, y otros habían cambiado su introvertida compañía por un par de mini vestidos Chanel con piernas largas. Suspiró con aburrimiento mientras jugueteaba con la pajilla de su vaso de leche.
-¿Estás solo? - Jude alzó la mirada, y con un gesto de la cabeza que preguntaba "¿puedo?" el recién llegado hizo un amago de sentarse.
Jude se puso nervioso de inmediato -Eh... pues... - tragó saliva. La persona que acababa de aparecer era de gran estatura, llevaba un pantalón deportivo holgado y una sudadera color mostaza. Rubio, de pelo corto pero con mechones rozándole la frente, y de piel clara, tan clara que casi tenía tintes rosados. Una mirada azul, franca, y limpia, de cejas tan rubias que apenas y se notaban. Y unos labios gruesos de un tono casi rojizo. Jude sintió un ligero escalofrío cuando el extraño se sentó a su lado, observándolo detenidamente de arriba a abajo, lleno de curiosidad lo miró a los ojos. Contuvo el aliento y acabó sonriendo. Era una sonrisa pícara y seductora que le dejó helado.
El moreno buscó con la mirada a alguno de sus compañeros...no los veía por ninguna parte y el estómago se le encogió de incertidumbre.
-¿Qué haces aquí solo? - le preguntó de nuevo el joven alto que se le había acercado. Tendría poco más de su edad. Quizá solo dos o tres años mayor.
-No... no estoy solo. Estoy con unos amigos que... - volvió a buscarles con la mirada. Seguía sin encontrarlos. - ... No están. Debería ir a buscarlos. - Jude se levantó apresurado y el rubio soltó una risa.
-¿Tienes prisa? Te invito algo si...- sus palabras se cortaron al ver el vaso de leche que sostenía Jude con nerviosismo. El pálido rostro del extraño cambió por un segundo a genuina preocupación y sorpresa.
-No, gracias.
- Si te mueves mucho por aquí van a quedar gravadas las manos de todo el bar en tu trasero. No es buena idea. Mejor vuelve a sentarte. - sugirió con cautela el extraño. Jude se quedó de pie, pensativo. No tenía ganas de atravesar la multitud en busca de sus compañeros, y quizá ya vendrían de regreso a la mesa. Volvió a sentarse.
-Está bien.- se terminó lo que quedaba de leche, y en cuanto puso el vaso ya vacío sobre la mesa, un mesero apareció y colocó dos vasos de ron con hielo, pero el rubio negó y se limitó a decirle "agua", y el empleado se llevó de vuelta las bebidas, dejándolos solos otra vez.
Jude se revolvía en su asiento, un poco incómodo por la insistente mirada de su nuevo acompañante. - ¿Qué tanto miras? - le preguntó Jude tratando de sonar molesto. En realidad no lo estaba, parte de él también sentía curiosidad. Curiosidad que nacía por el acento un poco extraño del joven. No era nativo alemán, de eso estaba seguro. Sonaba como un inglés pero mezclado con alguna otra lengua. Quizá era foráneo, así como él.
-Nada. Si no puedes beber alcohol, no deberías estar aquí. - Y tenía razón. Jude no debería estar allí, y menos solo. Sin embargo, un pinchazo de indignación le golpeó. Tampoco era un niño, en unos meses cumpliría la mayoría de edad. Y tampoco era nuevo en eso del alcohol, ya había bebido antes; en Birmingham, por la fiesta de despedida, su despedida. Una sonrisa de nostalgia apenas se dibujó en su rostro, y con algo de aquella indignación su actitud comenzó a ponerse rebelde.
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DUKKE
FanfictionAclamada por muchos y odiada por otros, el infame "Muñeco" adaptado al ship Hallingham. "¿Cómo hubiera pensado siquiera que el muñeco perfecto podría ser mi compañero de equipo? ¿Acaso importa que lo sea? Era precioso de pies a cabeza. Y estaba allí...
