Armando se enteró de la peor manera que estaba embarazado.
Aquella tarde después de haber llegado de Verde Valle junto con Brian, habían decidido que cenar algo y luego irse a dormir era cosa de pendejos. En cuanto el delantero y mediocampista pusieron un pie en el departamento de Armando, los besos y las manoseadas no tardaron en llegar.
Habrían disfrutado mucho hacerlo en el vestidor pero ya una vez casi los habían cachado y no querían estar vetados de aquel lugar como el gato Garfield con su foto tachada. Sus cuerpos se movieron por inercia y en un abrir y cerrar de ojos, ambos ya estaban desnudos y frotándose como perros en celo.
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—No mames, cabron... así muévete, más... más Brian— El omega mantenía sus piernas sobre los hombros del güero, mientras este lo penetraba en un ritmo fuerte y certero. Sus caderas intentaban seguirle el ritmo al Alpha, pero debido a la posición lo único que podía hacer era auto complacerse con su mano. Presionando aquel botoncito con sus dedos, le gustaba tocarse mientras Brian metía su miembro hasta el fondo. —Más... por favor, mi Guti—
Un jadeo ronco y profundo salió de la garganta del otro. Amaba cuando Armando le rogaba por más cuando sus piernas ya temblaban sobre sus hombros. Ver sus labios cereza y sus ojos de venados al borde de las lágrimas solo lo hacían querer seguir pegado a su interior. Observo la unión de sus cuerpos y no pudo evitar dejar caer un pequeño hilo de saliva para que resbalara mejor.
Su cuerpo también le estaba dando señales de que se correría de nuevo. La presión en su abdomen bajo le amortiguaba también en la nuca, siéndole como un catalizador de placer. Apretó el agarre en los muslos del omega, escuchando sus propios gemidos con los sollozos de Armando, una sincronía poco armoniosa pero excitante.
El clímax estaba tan cerca. Podía sentirlo.
Miro el rostro del omega e intento descifrar que era esa mueca de disgusto. En un momento, su rostro lleno de placer había cambiado a uno de repugnancia.
Brian fue bajando el movimiento pero no paró.
—¿Qué? ¿Lo... estoy haciendo mal?—
Pero Armando no contestó. En vez de eso, bajó sus piernas como pudo de los hombros del Alpha y empezó a empujarlo para que saliera de su interior.
—Quitate— le ordenó. Armando se desesperó y empujó sus caderas hacia adelante para apartar el cuerpo ajeno, él abandonó allá abajo claro que le dolió pero ahora mismo lo que le importaba era llegar al baño. Cerrando la puerta detrás suyo. Levantó la tapa del baño y se arrodilló para vaciar todo lo que había cargado desde la mañana.
Brian se quedó ahí, en medio de la cama con el cuerpo hirviendo y una erección doliente, estaba a nada de anudarlo y Armando había desaparecido en el baño.