Las sirenas en la ciudad ya eran parte del ruido de fondo, tan cotidianas como el camión de la basura o el ladrido de un perro. Vivías en un piso mediano, con una vista lo suficientemente decente hacia los bloques del centro como para ver, de cuando en cuando, los destellos de luz o el humo subiendo tras la intervención de algún héroe profesional. Para ti, la sociedad de superpoderes no era un cómic ni una épica; era el tráfico desviado a las seis de la tarde y la televisión local interrumpiendo las noticias por "actividad de villanos".
Tu postura como civil siempre fue la de una espectadora en primera fila, pero a una distancia segura que tampoco segura.
Al principio, era casi un espectáculo. Recuerdas el día del examen de admisión de la U.A., no porque hubieras ido, sino porque en las noticias locales no dejaban de hablar del gigantesco robot cero puntos destrozado en los terrenos de prueba. Luego vino la simulación en el U.J.J., ese primer ataque de la Liga de Villanos. En los foros de internet la gente especulaba sobre unos niños de primer año que habían sobrevivido a villanos reales. Tú solo veías la televisión desde tu sofá, ajustando la pantalla mientras pensabas en el estrés que debían estar pasando las familias de esos chicos.
El Festival Deportivo de la U.A. lo viste completo desde tu sala, con botanas sobre la mesa. Fue impactante ver a ese chico peliverde rompiéndose los dedos solo para lanzar ráfagas de aire, o las llamas descontroladas del hijo de Endeavor. Para todo el país era entretenimiento puro y la demostración de la nueva generación; para ti, una muestra clara de que esos muchachos llevaban un peso demasiado pesado sobre los hombros.
Pero la vibra del mundo comenzó a torcerse poco a poco (de tu mundo).
Lo notaste por primera vez tras el incidente de Kamino. Esa noche estabas pegada a la ventana de tu departamento. No podías ver la ciudad vecina, pero la transmisión en vivo por televisión tenía una atmósfera sofocante. Ver la figura desgastada y verdadera de All Might, alzando el puño y diciendo "Ahora es tu turno", no se sintió como un triunfo victorioso. Se sintió como si el suelo debajo de todos los ciudadanos comunes se hubiera fracturado en silencio.
Los meses pasaron y la tensión en las calles se podía cortar con un hilo. Ya no veías a los héroes patrullar con una sonrisa; la gente en los supermercados compraba provisiones de más y los rumores en redes sociales eran cada vez más oscuros, todos tenian sus problemas pero eso te excluía tambien de eso.
El verdadero colapso llegó con la gran guerra. No necesitabas ser un héroe para sentir que el aire quemaba. Desde la distancia de tu ventana, el cielo de las ciudades vecinas se tiñó de columnas de humo colosales. Las alertas sísmicas y de evacuación no dejaban de sonar en tu teléfono. La red eléctrica fallaba intermitentemente y el desorden social se palpaba en cada esquina. Viste a tus vecinos empacar maletas a toda prisa, mientras tú observabas por el cristal cómo la figura de la sociedad perfecta se desmoronaba.
Finalmente, cuando la gran batalla terminó y las transmisiones mostraron los restos del campo de batalla, el aire pareció asentarse por primera vez en años. La reconstrucción comenzó lentamente. Saliste a tomar aire fresco, viendo a los camiones de basura y a los equipos de apoyo trabajar entre los escombros a lo lejos. La era de los símbolos gigantes había terminado, pero desde tu perspectiva en la multitud, el mundo empezaba a dar un suspiro de alivio.
BonZi
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Fuera del Escenario
Fanfiction"El 80% de la población nace con un Quirk, pero el verdadero desafío es pertenecer al porcentaje restante en una ciudad donde las batallas entre superhumanos que destruyen calles enteras. Para ella (tu), los héroes de la U.A. y los villanos solo era...
