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📷. LAS REDES SOCIALES ERAN... difíciles. Algunos vivían de ellas, haciendo vídeos bailando, otros hablando cualquier cosa, o algunos pocos que con suerte se hacían virales por contar una historia que a muchos le pareció interesante. Para otros, eran usadas como memorias, publicando cualquier clase de fotos o videos, sin importar si eran vergonzosos o no. Aunque siempre estaban aquellos que no publicaban nada, pero veían cada una de las publicaciones de los demás. Para el Club de fotografía y periodismo de la preparatoria Nekoma, era un poco más distinto, pero parecido a la vez.
Desde hace un tiempo, muchas de las instituciones tenían cuentas en aplicaciones que los jóvenes solían usar, en dónde cada una de las publicaciones eran sobre cosas que corrían en el colegio. Celebraciones, algunos cumpleaños de directivos, victorias de los equipos de deportes, fotos de los entrenamientos, entre otros. Justo como esas personas que usaban sus propias cuentas como memorias. Cargar con responsabilidad de tener que administrar cada foto y redacción, dejaba bastante pesadez en cada uno de sus hombros. Se dieron cuenta de eso en la primera semana, no se organizaron bien, por eso ocurrió un total desastre. Faltaron muchas fotos, varias palabras escritas, todas de los distintos clubes que estaban ahí. Muchos fueron a uno solo, otros pocos fueron a otros, mientras que en otros lados, ni siquiera había uno por parte del club presente. Precisamente por eso, decidieron entre otros que era mejor dividirse para hacer la tarea más fácil. Dependiendo de la cantidad del club, era el número de ayuda que se necesitaba.
Kou era parte de aquel club, y junto a otros dos compañeros, se les había asignado el club de voleibol. Odiaba los deportes, eso era una realidad para sus conocidos y amigos cercanos. Pero a todos aquellos que si les gustaban, ya habían sido colocados en sus respectivos clubes. Por lo que no tenía de otra más que adaptarse. Entre ellos también se dividieron, tomando turnos según los días de entrenamiento del equipo.
Esa tarde, le tocaba a él, siendo el último turno entre sus compañeros y, por lo tanto, el último entrenamiento de la semana del equipo. Cuando cruzó la puerta de entrada, supo que quería regresar cuanto antes a su casa, a la comodidad de su cama. Entró sin soltar un ruido, aunque sea el de su respiración. Unos pocos lo notaron, agitando la mano en forma de saludo, otros seguían, según lo poco que sabía, calentando. Se acercó un poco, viendo a quien podría decirle que llegó. Más esa «ayuda» llegó sin avisarle. Cuando le tocaron el hombro, se sobresalto dando un leve grito, tocando su pecho, sintiendo como su corazón palpitaba asustado. Cuando volteó, no pudo evitar poner una cara de poco entusiasmo. Sus cejas y sonrisa cayó con solo mirar la del contrario.
No podía haber sido otra persona, una que reconoció al instante, el propio capitán del equipo: Tetsuro Kuroo. Si bien era la persona principal con la que tenía que hablar, prefería no hacerlo. Podían malinterpretarlo, pero en realidad lo estaban haciendo bien. Según el, decía que era muy con demasiado insoportable, hasta algo con demasiado egocéntrico. No le caía bien, o al menos ahora. Lo conocía más de lo que quería admitir, podía culpar a su madre de ser tan amiga de la del contrario.
El de cabello azabache soltó una risa nasal, ladeando la cabeza en burla. Sonrió con la misma intención. ─Buenas. ─ dijo con esa normalidad suya, mirandole desde arriba. Frunció el ceño, mirándole igualmente. Pudo notar que en realidad no diferían mucho en altura, pero le ganaba por unos pocos centímetros. ─Supongo que eres del club de fotografía y periodismo, ¿o me equívoco?
Asintió, dándole la razón. ─Soy Kou Shinohara, estaré aquí todo el entrenamiento. Pero estoy seguro de que eso ya lo sabes. ─ el también asintió, sabiendolo desde que llegó el primero por parte del club, quien fue el primer sacrificio, según el pelirrojo.
El pelirrojo supo que no lo reconoció, o al menos eso quiso creer. Su cabello siempre fue rojo, desde nacimiento. Encontrar a personas con ese color de cabello natural era difícil, reconocerla luego de años no debería serlo tanto. Pero sabía que era despistado, más de lo que cualquiera diría. Tal vez no lo recordaba, tal vez estaba fingiendo. No le importaba, ciertamente. Solo le daba curiosidad, porque el silo recordaba. Recordaba su cabello azabache, su sonrisa ahora más caída, más coqueta, cuando de pequeño demostraba inocencia, como cualquier niño. Sus ojos.
─Tetsuro Kuroo. ─ habló luego de unos segundos, sacándolo de su trance.
─Aún no entiendo porque el director necesitó hacer una cuenta. ─ interrumpió alguien, con voz casi cansada. Cuando volteó a mirar quién había sido, sospechó quien fue. Y sus sospechas fueron ciertas cuando el otro le dijo quien había sido.
─El es Kenma. No le prestes mucha atención, suele decir eso desde que ustedes llegaron.
También lo recordaba. Sobretodo cuando llegó y Tetsuro se le pegó cuál garrapata.
Lo miró por unos segundos, pero lo entendía completamente. Tampoco sabía por qué el afán del director con aquello. Pero la idea se le metió en la cabeza, y no fue fácil sacarsela de la cabeza. Precisamente por eso estaba aquí, y lo estaría el resto del año. Esperaba que pasara rápido, realmente lo esperaba. Si tenía suerte, así sería.
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𝗩𝗘𝗡𝗨𝗦'𝘀 ౨ৎ note.
✶ jj. primer capítulo<3 ¿que tal? ¿que tan mal está? los leo:b