Mal Spawn

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En lo profundo de la mente de cierta galleta

"Me siento cansado... Tal vez simplemente debería dormir un poco más... Si, eso suena bie-EeEeEeEe!"
Una galleta humanoide tirada en el suelo abriría sus ojos de manera repentina y se sentaría mientras sudor frío corría por su rostro, como si hubiera despertado de una pesadilla.

Luego de mirar por un momento a un punto fijo, lentamente se levantó y con ojos cansados asimiló el lugar donde estaba parado. Una cueva, una con poca visibilidad gracias a una luz tenue con tonos azulados proveniente de ningún lugar en específico. Observó su vestimenta en el suelo, una larga bata azul y un sombrero puntiagudo. Luego de vestirse, sentía como si algo le faltase, gesticulando levemente se dió cuenta de que no encontraba su arma, un báculo mágico.
Sintiéndose indefenso y dudoso, empezó a caminar por la cueva que se extendía frente a el, no porque quisiese, sino porque no tenía otra opción.

Escuchando nada más que sus pasos y el latido de su corazón, pasaron unos minutos hasta que pudo discernir una luz en esa cueva y sin dudar empezó a caminar hacia ella, apresurando su paso con esperanzas de una salida. Luego de acercarse se daría cuenta de que no era lo que esperaba.
Una linterna yacía en el suelo, él la tomó y la usó para observar mejor su entorno. Luego de una pequeña pausa (Y decepción) siguió caminando por la cueva.

Mientras caminaba, intentaba recordar cómo es que había llegado a ese lugar, pero por mucho que intentara no lograba recordar más que cosas esenciales, como su nombre o las cosas que le gustan. Mientras seguía intentando recordar, dejaría de prestar atención al camino frente a él, sin darse cuenta de un agujero que repentinamente apareció, como una falla, y cayó en él.

La caída fue una considerable, de unos 6 o 7 metros, al chocar contra el suelo, se le salió el aire debido al impacto, dejándolo tirado en el suelo jadeando y lastimado.

Con dificultad, alcanzó su linterna y se puso de pie una vez más, sólo para darse cuenta de que seguía en la misma cueva de tonos morados. Apuntó su linterna hacia el agujero del que había caído y observó cómo este se cerraba de un momento a otro.

Ésto lo dejó perplejo, luego de un tiempo pensando, se percató de unas huellas cercanas al lugar donde había caído. Haciendo caso a su instinto, siguió estas huellas por la cueva, la cuál mientras más avanzaba le parecía menos natural.
Luego de seguir las huellas por un buen rato, estas simplemente... Desaparecieron. Sintiendo un poco de frío, Iluminó el túnel en frente, quedando desconcertado al ver picos de hielo. No solo en el suelo, sino que también en las paredes y techo alrededor, retratando lo que parecía ser una "Explosión" de este mismo, la cual tenía orígened en una gran puerta de metal que desencajaba con la cueva. Mirando la escena por un momento, quedaría helado al sentir una mirada en él.
Incluso con el frío de la cueva, empezó a sudar y mirar a su alrededor esperando encontrar a alguien más. La cueva que antes era un simple túnel, ahora se dividía en varios, lo que hacía el mirar a todos al mismo tiempo imposible, cuando escuchaba un sonido instintivamente apuntaba la linterna para ver qué lo había causado, pero al hacerlo no había nada ni nadie.
En su desesperación creciente, dijo de una vez:
"Quien sea que seas, muéstrate! No quier-"
Antes de que pueda decir algo más, dos piezas de tela se alargaron desde la oscuridad de uno de los túneles, la primera le dió un golpe en la muñeca, haciendo que suelte la linterna y la otra lo agarró de un tobillo antes de elevarlo de cabeza en el aire, haciendo que su gorro cayera dejando ver su cobertura, la cual hacía de cabello.

La linterna, que ahora estaba en el suelo, alumbraba directamente al túnel de donde venía la tela y, desde las sombras del túnel lentamente avanzaría alguien.
Era una persona humana. Un chico de cabello rojizo y ojos de casi el mismo color, vestido de forma estilizada con una bufanda color amarillo pastel alrededor de su cuello, la cuál controlaba, como si fuese otra parte de su cuerpo.
Con un tono calmado, el chico hablaría:
?: Por un momento realmente pensé que era el único aquí, pero aunque esté feliz de ver a alguien más, ya sabes lo que dicen; "Mas vale prevenir"

Cookie: Está bien, tranquilo. Me llamo cookie, no soy tu enemigo... Ni siquiera sé dónde estoy, así qué por favor ¿Podrías bajarme?

El joven al escuchar ésto lo miraría de cabeza a pies, como si lo estuviera analizando y sin aviso lo dejaría caer al suelo, haciendo que su bufanda volviera a su estado original. Acercándose a cookie, agarraría la linterna del suelo y le extendería la mano a la galleta frente a él.

?: Pareces razonable, confío en tí.

























Continuará WuUuUu~

The LabyrinthStories to obsess over. Discover now