Unico

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Los viejos dichos no mienten cuando aseguran que al amor de tu vida solo lo encuentras una vez

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Los viejos dichos no mienten cuando aseguran que al amor de tu vida solo lo encuentras una vez. 

Lo que casi nadie te advierte es que encontrarlo no significa, ni de chiste, que vayas a quedarte a su lado. Y si por un milagro logras estar con esa persona, hacer planes y construir una vid a su lado, ¿quién te asegura que van a llegar juntos a ese futuro que planearon?...

Max lo aprendió por la vía rápida. Estuvo un buen tiempo con Kelly, una mujer bastante mayor que él.

Al inicio la diferencia de edad parecía un detalle sin importancia, pero con los meses la realidad pesó: ella era increíblemente inmadura para sus años. 

Max era de los que entregaban todo cuando querían, pero a Kelly esa intensidad le abrumaba y le fastidiaba, evidentemente terminaron. 

El proceso no le dolió tanto como esperaba; Max se había acostumbrado a una rutina gris donde dejó de amarla sin darse cuenta. Cuando ella le dijo que hasta ahí llegaban, él sintió un alivio inmenso en el pecho. Simplemente no iban hacia el mismo lugar.

Por otro lado estaba Sergio... Cuando conoció a Lewis creyó, sin dudarlo, que había encontrado al hombre de su vida. 

Sergio amaba con un fuego desbordante, tanto que a veces Lewis le confesaba sentirse asfixiado. 

Pasaron cinco años juntos. De pronto, Sergio comenzó a notar cambios sutiles en su novio: citas canceladas a última hora, excusas interminables sobre juntas urgentes y exceso de trabajo.

Un día, tras meses sin quedarse a dormir en casa de Lewis, Sergio abrió la alacena para buscar la crema de avellanas que había comprado para sus visitas, pero el frasco estaba vacío. A Lewis jamás le había gustado eso. ¿Quién se la había comido? 

Sergio le contó la situación a su mejor amigo, Nico, pero este solo se burló diciéndole que estaba alucinando, y Sergio prefirió creerle. Poco después, mientras iban en el auto de Nico, Sergio vio un reloj en la guantera idéntico al que le había regalado a Lewis por su aniversario. Nico lo cerró de golpe y dijo que era de un tipo que conoció en un bar.

Sergio volvió a cerrar los ojos.

La situación pareció estabilizarse cuando Lewis le propuso matrimonio. Sergio pensó que ese compromiso arreglaría la distancia, pero fue todo lo contrario. Cuando le dio la noticia a Nico, este reaccionó con una molestia algo extraña. Además, la preparación de la boda cayó al cien por ciento sobre las espaldas de Sergio; Lewis nunca tenía tiempo.

Tras casi dos meses sin ver a su prometido, cansado de que no le contestara las llamadas, Sergio decidió darle una sorpresa. Compró su cena favorita y manejó hasta su casa sabiendo que al tipo siempre se le olvidaba comer cuando trabajaba mucho. 

Usó su llave para entrar en silencio, en el pasillo encontró prendas de ropa tiradas en el suelo. Y desde el fondo, al final del pasillo, venían gemidos sofocados.

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