Una fresca tarde(2001)

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Ricardo ya desde hacía 3 años tenía pensado en pedirle matrimonio a su pareja Álvaro. Lo ocurrente,nunca tuvo la oportunidad, o mejor dicho,no tuvo el valor, la vergüenza lo consumía y lo jalaba para atrás justo cuando él iba a preguntarle.

Por su parte,Alvin ya no sabía si esperar a que Riki le preguntase o si él mismo proponérselo, ganas tenía.

A pesar de haber pasado tan sólo 8 años juntos de pareja, ya entendían ambos que jamás se dejarían solos por más difícil que fuese la situación, se respetan mutuamente sin importar qué; y sobre su compañía, eso es lo que más disfrutan al estar unidos, después de todo, ya viven juntos, se tienen demasiada confianza.

Hasta que en un punto, Ricardo no aguantó más el hecho de pedir su mano, así que lo hizo por fin, sin dejar atrás sus nervios.

Era una fresca tarde de Junio, ya desde hacía 3 años Álvaro y Ricardo se mudaron, reforzando así su confianza mutua, quizás se hubieran planteado formar una familia, aunque con niños en casa, es difícil hacer florecer el romance, por lo que ya habían descartado esa idea. Mientras Alvin estaba en la cocina terminando de lavar los platos, Riki estaba sentado en la silla del comedor con los codos en la mesa y una mano de él se posicionaba en su cara, dando a entender que estaba reflexionando, o como bien era en su mente, sobrepensaba.

"Y si no está seguro? Y si me equivoco? Él querrá esto? Y si no soy lo suficiente? Qué será de nuestro futuro? Y si se arrepiente? Y si...Y si...Y si..." Y SI MEJOR SE CALLAN MALDITAS VOCES??-Gritó internamente Ricardo, había veces en las que pensaba mucho y esos mismos pensamientos le nublaban la razón, pero siempre lograba recomponerse.

"Él es la única persona que me entiende, escucha, valora, respeta, cuida y muchas cosas más, podría existir la perfección? No, pero estoy seguro que es así. Es tan amable, tierno, amigable, tranquilo, dulce, pasivo, adorable, hermoso, y sé que como pasó en El Tren Bala, aunque sea difícil para los dos nos mantendremos de pie, y si solo lo dejo ir, nunca volveré a ser yo mismo; siempre me roba una sonrisa, un beso, un abrazo, o incluso una nalgada, pero lo más importante, yo lo amo como ni él pudiera imaginarse, aunque quizás no lo demuestre, es lo único que necesito para vivir"- pensaba Riki, con una sonrisa nerviosa, pero feliz de decidir esto.

Alvin de igual forma no lo había notado, simplemente se puso a escuchar a Luis Miguel en sus auriculares, y cuando acabó su limpieza, vio a un Riki con la mirada perdida frotándose las manos, aunque después este último le habló.
R:-Te parece amor si vamos un rato al bosquecito?
A Álvaro se le iluminaron los ojos con una sonrisa alegre.
A:-Al bosquecito! A pasar las horas vos y yo? Dale!-dijo con el entusiasmo de un niño pequeño. Dicho lugar era uno en donde una vez en 1995 este dúo pasó una buena tarde, además de no haber nadie allí el lugar estaba muy limpio y todo conservaba su armonía, lo que ambos deseaban, un bonito bosque donde la noción del tiempo no importa al estar juntos. Aquél sitio no estaba muy lejos de la casa de nuestros protagonistas, por lo que fueron caminando.

Llegaron, se sentaron en frente de un árbol y se pusieron a hablar, de quién sabe qué, a esos tórtolos le das la palabra y platican como nunca.

R:-Se tropezó y cayó de cara, y encima me dijo que estaba bien- dijo Ricardo entre unas risas.
A:-Pará Ricardo! Dios santo!- decía Álvaro mientras trataba de contener la risa
R:-Pero en serio dijo eso!
Seguidamente ambos comenzaron a carcajadear, Alvin tomó del hombro a Riki y recostó su cabeza en la clavícula de éste último mientras aún reían; cuando cesó la risotada, ellos de igual manera quedaron en esa pose, casi siendo un abrazo. Ricardo al sentir la calidez de ese momento, recordó lo que tenía que confesar, así que los nervios no tardaron en llegar a sus expresiones y movimientos, aunque lo ocultó lo más que pudo.

•Elijo Amarte•- ALVIKI -Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora