La mirada de Ferran recorrió la sala donde se encontraba a punto de decidir el resto de su carrera y su vida. El bolígrafo que tenía en mano se deslizó entre sus dedos reflejando la inseguridad que estaba sintiendo en esos momentos. Respiró profundamente tratando de calmar sus nervios y entonces la sala, hasta ese momento llena de ruido, quedó en silencio.
Ferran se vio a sí mismo dos semanas atrás. La discusión había escalado a un punto que ya no tenía retorno y era todo o nada. Volvió a sentir cómo su estómago se revolvía y el pecho le dolía.
—Sabes que no puedo hacerlo —respondió Pedro—. Nuestra carrera estaría en juego.
—No te estoy pidiendo que caminemos de la mano por todo el club o que me beses en medio de un partido, Pedro.
—¿Entonces qué es lo que quieres? ¿Por qué lo que tenemos no es suficiente?
—Porque me siento como un sucio secreto tuyo. Porque ni siquiera tengo la certeza de que lo nuestro es algo serio o si tenemos un futuro juntos.
—No puedes hablar de esa manera de nosotros y lo que tenemos, Ferran. Es injusto.
—Lo injusto es lo que me estás haciendo. Lo injusto es que ni siquiera sepa qué es lo que realmente tenemos.
Ferran sabía que probablemente toda la situación había escalado tanto por la presión que el Mundial y su selección les estaban poniendo encima. Estaban a un partido de levantar la copa del mundo y entendía que Pedro estuviera tan renuente a seguir hablando de su situación sentimental. Habían acordado mantener la cordialidad frente a las cámaras, pero después de eso había sido evidente que algo se había roto.
El llamado de su manager lo devolvió a la realidad. No podía seguir pensando en aquella discusión, pues era evidente que Pedro y él no estaban en la misma página.
Habían estado juntos por tres años, tres largos años durante los cuales Ferran había tenido que ser desplazado al simple mejor amigo, el compañero de equipo, el colega con quien se juntaba después de los partidos. Tuvo que ver a Pedro iniciar una relación falsa con una mujer solo para cortar los rumores que ya existían de ellos dos.
Había esperado, se mantuvo al margen y no pidió más. Pero todo tenía su límite y Ferran no podía seguir viendo cómo la persona que amaba se seguía negando a dar el siguiente paso. Pedro jamás se arriesgó por él y era momento de terminar con todo ese sufrimiento.
La única forma de hacerlo era poner tierra de por medio entre ellos. Estando a kilómetros de distancia tal vez podría olvidarse del gran amor que le tenía. Tal vez podría rehacer su vida.
O tal vez entraría en una profunda depresión. Nada estaba claro.
Su mirada volvió al documento que tenía frente a él. Un mes atrás había rechazado por completo la oferta del PSG, pero después de aquella gran discusión terminó pidiendo a su manager, en un momento impulsivo, que los contactara.
Estaba a una firma de irse lejos, de dejar a Pedro, de dejar el club de sus sueños para jugar en París. Sus manos temblaron al darse cuenta de que todos en la sala lo estaban esperando.
Los recuerdos felices que tenía al lado de Pedro parecían insuficientes y solo le recordaban lo dolorosa que era toda la situación. Deseaba simplemente firmar sin tener la cabeza llena de dudas, pero era imposible cuando el recuerdo de la persona que más había amado en la vida estaba marcado en lo más profundo de su corazón.
"Podríamos mudarnos juntos".
"Podemos irnos de vacaciones después de la clausura".
"Me gustaría poder adoptar un hijo junto a ti".
"Quiero envejecer a tu lado".
¿Había estado pidiendo demasiado? ¿Había sido demasiado intenso? ¿Era él quien estaba haciendo las cosas mal?
La realidad es que Ferran jamás había tenido la respuesta que quería y no sabía si el problema estaba en él. En él, que no se preocupaba por el fin de su carrera con tal de estar al lado de Pedro. En él, que estaba dispuesto a darle absolutamente todo lo que Pedro le pidiera. En él, que por primera vez estaba pensando en cuidarse a sí mismo.
Soltó un suspiro cargado de todo el estrés que se había acumulado durante las últimas dos semanas y firmó. El sello de ambos clubes quedaron estampados y Ferran había sido oficialmente vendido al PSG. Los directivos lo felicitaron y las fotos oficiales que se publicarían fueron tomadas mientras Ferran solo podía pensar en cómo se tomaría Pedro la noticia.
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Hat Trick
FanfictionFerran está dispuesto a irse del Barcelona después de una fuerte discusión con Pedri sobre su futuro. Pedri acepta que tiene miedo, pero cuando intenta arreglar las cosas es demasiado tarde y la noticia del nuevo fichaje del PSG le cae de sorpresa...
