Leandro se surtió a varios españoles después de la final, y necesita que su esposo esté ahí para apoyarlo.
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- ¡Ya sé que estabas enojado, pero no son maneras, Leandro! -Leonel Scaloni lo veía mientras le reclamaba, y Leandro solo miraba al piso- ¿qué vas a hacer si te suspenden?
-Perdón, Lio- dijo el bostero- te juro que no estaba pensando, me llene de bronca cuando empezaron a empujarnos
-Bueno, ya está- intervino Pablo con tono apacible- ya pasó, ahora vamos al hotel a descansar que mañana tenemos que salir temprano
En el colectivo, nadie decía nada, ni siquiera Dibu se sentía con ánimos de hablar, más pendiente de su novio lesionado que de otra cosa. Y Leandro se sentía cansado y solo, muy solo.
Todos sus compañeros tenían a sus parejas ahí, y los que no, que eran muy pocos, estaban hablando con ellos por el teléfono. Él también lo había intentado, pero Paulo no le contestó. Lo había buscado en la cancha y en zona mixta, pero el oji verde no había aparecido; en ese momento, en serio necesitaba de un abrazo de su esposo, realmente lo necesitaba.
Llegaron al hotel, y la gente salió a recibirlos, aquello era un pequeño consuelo ante todo lo que había pasado, aunque no era suficiente para Leandro, que seguía manteniendo en el rostro el puchero que se había adueñado de su expresión desde que el partido había terminado. Pesado, subió a su habitación; no estaba compartiendo con nadie, ya que había ganado el sorteo cuando iban llegando, por lo que simplemente, se bañaría, y antes de dormir trataría de llamar otra vez a Paulo.
-Mierda que estoy cansado- susurró dejando el bolso en el piso, al lado de la puerta
- ¿Y por qué no venís así te abrazo?
Se volteó más rápido que cuando jugaba, y ahí estaba. Sentado en su cama, con esa remera del cinco que tanto le gustaba, sus jeans ajustados que para él "no eran un crimen a la moda si te quedan bien" y esa sonrisa de ojos verdes que tanto quería ver.
Paulo lo miraba sonriendo, extendiendo los brazos para que fuera hacia él; Leandro sintió las ganas de llorar otra vez, y como si fuera un niño pequeño, se acercó para que lo abrazara, dejando que el puchero finalmente saliera de verdad.
-Ay, no- susurró con tono juguetón y tierno Paulo- ¿qué le hicieron a mi bebé que viene con ese pucherito?
-Amor...- se quejó Leandro derribándolo, para quedar entre sus brazos mientras se apoyaba en su pecho, apresando entre sus brazos la cintura del más bajo
Refugiado en los brazos de su esposo, pudo llorar y descargar su frustración; el dolor de la derrota, el saber que no había podido cumplir el sueño de su capitán, todo eso le dolía como la muerte, estaba realmente destrozado. Paulo solo había tenido que ver su cara luego del partido para darse cuenta de que su esposo lo necesitaba, no solo en zona mixta.
Por eso, apenas había podido, se había infiltrado en la habitación, avisando a Samuel que estaría allí.
-Mira como tenes la mano- reclamó suave mientras veía la mano de su esposo, que ahora presentaba un rasguño un poco profundo en el dorso- sos una cosa bárbara amor
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SCALONETA STORY
FanfictionHistorias cortas independientes de la Scaloneta. Los comentarios para mejorar son bien recibidos, así como también si tienen alguna idea o pareja que les gustaría que aparezca. Disfruten su lectura.
