Entre Tus Brazos

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Notes:

Hola! Este es mi primer fanfic oficial que publico y planeo dejarlo aquí por el resto de mi vida. Perdón por cualquier error ortográfico que se me haya pasado. Me gustaría seguir escribiendo fanfics en español, pero la verdad se me dificulta ya que leo y escribo más en inglés. Si tienen comentarios constructivos, por favor díganme cómo mejorar (y con respeto por fis). ¡Lo apreciaría mucho!

XOXO Sofi <3

Edit: Encontré la contraseña de mi cuenta. Soy la misma persona que @prinzlikestoread :)

(See the end of the work for .)

Tres meses de trabajo duro. Todo había llegado a su fin.

El silbato sonó. Los gritos estallaron, pero solo escuchaba silencio. El verde brillante del pasto ahora se mezclaba con el verde de la bandera, de nuestro uniforme. Sentado en la banca durante prácticamente todo el mundial. Todo había terminado. —¿Por qué está lloviendo otra vez? —Armando preguntaba. El estallido del público se escuchaba a lo lejos. Armando miró a su lado, —Don Memo, ¿por qué está lloviendo?

Memo cubrió su boca mientras las lágrimas amenazaban con derramarse. —No lo sé, hijo —respondió. Armando miró a los asientos del estadio. Su bandera ya no ondeaba. Su gente sentada sin moverse. Miro hacia el campo. Quiñones miraba al suelo, con las manos en las rodillas. Armando se levantó y caminó lentamente hacia su equipo. Esos muchachos, que lo habían acompañado en esa oportunidad histórica en el Estadio Azteca, cabizbajos por el 3-2 que se anunciaba en la pantalla. Sus ojos se llenaban de lágrimas mientras caminaba hasta que los brazos de Tala las hicieron caer. ¿Por qué? ¿Por qué había terminado así? Este era su escenario, su gente, su partido, su vida. Los mejores compañeros que hubiera podido esperar de la liga de fútbol más grande del mundo. Por la mañana estaban riendo para despejar la presión y el estrés, y ahora lloraban ante el público que los apoyó desde el inicio.

¿Y si... si él hubiera entrado a jugar? ¿Y si... si esta vez era su única oportunidad en el mundial? ¿Y si ... si tal vez este mundial hubiera sido diferente?

—Campeón de goleo de la Liga MX... y Catorce minutos,— pensó al separarse de Tala, —Catorce putos minutos... ¿Acaso no fue suficiente? ¿Acaso no soy suficiente?

Las palabras y los consejos de su padre comenzaban a desaparecer de su mente. El solo ser convocado al mundial era un logro monumental. Era algo de lo que cualquier jugador de fútbol estaría orgulloso de haber sido elegido, pero la frustración de no haberlo logrado lo enfurecía hasta el punto de explotar.

Pero una mirada al niño lo hizo desaparecer. Los ojos de Morita eran más rojos que su bandera. Aun negando con la cabeza y mirando al pasto, Morita levantó la mirada. Lira tomó de la mano a Morita y lo encaminó hacia el equipo. Armando se quedó ahí parado, pero al ver a Edson con los brazos extendidos, comenzó a caminar hacia él. Edson lo abrazó y le sobó la cabeza mientras le susurraba al oído: —Gracias, hormiga. Frente en alto. Siempre—. Las lágrimas ahora caían sobre el hombro de Edson. Durante unos segundos que parecían eternos, Edson le palmeó la espalda y se apartó de él.

Armando se quitó la playera de color verde claro que llevaba puesta durante casi toda su participación en la Copa Mundial, marcando que calentaría la banca. Marcando que calentó la banca todo el partido y que no contribuyó nada a su equipo, a su país, a sí mismo. Todo el equipo caminaba alrededor de la cancha del Estadio Azteca. La última vez que estaría ahí, en ese estadio tan legendario. Comenzó a caminar mirando al suelo. ¿Cómo podría encarar a la gente que confió en él? ¿Cómo podría verse a sí mismo?

Una palmada fuerte en la espalda lo despertó de esos pensamientos. Al mirar hacia adelante, el muchacho con el número 26 trotaba mientras aplaudía. Las lágrimas amenazaban con volver a caer, pero la manga de su playera las secó. Con las manos en la cintura, levantó la mirada. Los tres colores adornaban el estadio. Las banderas que se habían detenido tras su derrota volvían a ondear en el aire. Los tres colores de su gente, gritando el nombre del país que amaba, del país que representaba. Sus oídos, que antes no escuchaban nada, ahora escuchaban a su país gritar con orgullo a su equipo. Hacia él.

Entre Tus BrazosOpowiadania do pokochania. Odkryj je teraz