Mis piernas se movían con prisa; mi respiración se entrecortaba, alterada tanto por el frío como por mis pasos apresurados. Al cuello llevaba una bufanda -no pensaba enfermarme de la garganta, claro.
Había faltado tres o cuatro días... ya ni siquiera lo recordaba. Eso no importaba. Lo único que importaba era él.
Durante todo ese tiempo, una idea había dado vueltas en mi cabeza, una y otra vez: confesarme con él.
Con Akihiko Nirei.
Incluso yo me sorprendía de haber tomado esa decisión. ¿Cómo era posible que yo... me hubiera enamorado... de un chico? Pero tampoco era alguien tan cerrado como para juzgar de quién podía o no podía gustarme. La verdad es que tenía mil razones de sobra para explicarlo.
Dios, otra vez con lo mismo. Odiaba ser tan emocional con algo que realmente me importaba.
¿Qué le iba a decir? Me había desaparecido días, sin contestar mensajes ni llamadas. Le di una dirección falsa de mi casa. Vivía a dos horas de camino de Fūrin, en otro lugar, con otras personas... Eran tantas cosas que explicar.
¿Y si ya se había dado cuenta de que mentí? ¿Me odiaría por ello? ¿Sakura también me odiaría?
Era cierto: mentí. Sobre muchas cosas. Muchísimas. Pero ahora, en este instante, nada de eso importaba. Solo importaba una cosa.
Pasé todos esos días pensando solo en esto: me he enamorado de Akihiko Nirei.
Al principio no me di cuenta, pero después... lo vi claro. Siempre busqué su cercanía. Siempre me gustó verlo reír. Me dolía y me llenaba de rabia verlo herido. Él lograba desequilibrar mis emociones como nadie más.
Y ahora solo quería una cosa: confesarme. Le di mil vueltas, dudé, temí... pero al final me decidí.
Voy a confesarme con Akihiko Nirei.
Mis pasos seguían siendo rápidos. Solté un leve suspiro; hacía mucho frío hoy, pero era el precio por haberme decidido a último momento. Aún no sé cómo se me ocurrió que era buena idea confesarme justo hoy...
Primero pasé a comprarle un ramo de flores -al menos algo con lo que disculparme por haber ignorado sus llamadas- y, por supuesto, también llevaba sus gominolas favoritas.
El camino se me estaba haciendo eterno. Quizás sí estaba demasiado desesperado... Necesitaba calmarme, respirar hondo y controlar mis emociones.
Finalmente llegué al lugar... Sabía que Nirei estaría aquí. Y eso solo significaba una cosa: ya se había dado cuenta de que mentí sobre mi dirección.
Suspiré -un poco más relajado... o al menos, lo intenté-. Él estaba ahí. Sentado, con la cabeza entre los brazos y las rodillas.
-Nirei -lo llamé suavemente.
Levantó la cabeza. El viento soplaba arrastrando hojas naranjas; su cabello rubio revoloteaba con la brisa, y sus ojos... esos ojos preciosos que tanto amaba, estaban rojos y vidriosos.
¿Acaso había estado llorando? ¿Fui yo quien lo hizo llorar?
Para mi sorpresa, él se levantó de un brinco.
-¡Suo! -exclamó con emoción, y el brillo regresó a sus ojos.
Qué irónico. Lo hice llorar... y bastó mi presencia para devolverle la alegría. Qué estúpido soy a veces.
No pude evitarlo: una sonrisa suave se formó en mi rostro, enternecido por este chico que me había cautivado por completo.
¿Nirei, acaso no puedes ser más genial de lo que ya eres?
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El lugar donde siempre quise estar
Fanfiction¿Y si Suo nunca se hubiera ido? ¿Y si, en lugar de marcharse, reunió el valor para confesar lo que sentía por Nirei? Esta es la historia de ese instante donde el adiós se transformó en un "me quedo aquí, a tu lado". Un one shot donde el destino no l...
